miércoles, 23 de julio de 2014

GEMA ES GENIAL


El otro día estaba cortando, pelando y sacando las pepitas a la verdura del gazpacho. O sea, tomates, pimientos, cebollas y pepinos bien limpios y troceaditos para ponerlos en el Turmix y luego colarlo todo para que no quedaran trocitos. Pero llegó Gema.
Y me dijo: –¿Qué haces?–.
Le contesté que estaba preparando un gazpacho con la verdura fresca de la huerta. Se asombró y me dijo que estaba perdiendo el tiempo y trabajando inútilmente. Yo que adoro la rapidez, y odio el trabajar, le pedí urgentemente que me explicara el motivo.
–Muy sencillo –me explicó. –Usa la licuadora y así pones la verdura entera y te sale solo el líquido.


No le dí tiempo ni a darse la vuelta, que ya estaba yo pasando los ingredientes por la licuadora.

¡Qué razón tenía! Solo faltaba aliñarlo con sal, aceite y vinagre al gusto. Dejarlo en la nevera para que se enfriara y servirlo en copa.



Ya tengo un entrante fresco y ligero para el verano.
¡A la mesaaa!!!

lunes, 21 de julio de 2014

CONTUNDENTE


Ayer por la tarde estábamos mi madre y yo en la cocina sin saber que hacer. Nos aburríamos un montón ya que las gallinas, los gatos y los perros ya estaban alimentados y arreglados.

Se me ocurrió decirle que podíamos arreglar también el goloso de mi padre y hacerle unos flanes. Como siempre dice que los flanes no saben a nada, decidimos hacer unos flanes de vainilla contundentes y personalizados.

Necesitamos una caja de flan Royal de vainilla, un litro de leche entera, dos huevos, una naranja y azúcar.




En una olla mezclamos los polvos del flan con la leche que recetan pero le añadimos dos yemas de huevo. Lo pusimos al fuego y esperamos el tiempo que marca la caja.

Mientras exprimimos media naranja y le añadimos siete cucharadas de azúcar para hacer el caramelo. Lo pusimos en el fuego y, cuando empezó a ponerse moreno, lo sacamos y lo distribuimos en las flaneras.



Rápidamente, para que se mezclara un poco, le echamos la mezcla encima. A la nevera y a esperar.

Deliciosos, contundentes y alimenticios. 

Mi padre los encontró muy buenos. 


No me extraña, eran flanes de huevo más flanes de vainilla más fruta y estaban super energizados.

sábado, 19 de julio de 2014

ME HE ESCAPADO


Esta mañana he madrugado, no tanto como el otro día porque por lo visto Tuli tenía ganas de dormir, pero cuando estaba lista me he dado cuenta que eran solamente las siete y media.
¿Qué voy a hacer hasta que se levanten mis padres?
Aburrirme. Pues no. Me niego rotundamente.
Me voy a pasar el día a Barcelona.
Se me ha ocurrido llamar a mi hijo pequeño, el mayor estaba de viaje, para preguntarle si quería comer conmigo.
¡Vaya estupidez!
Me ha dicho que sí. Pero que no quería ir al restaurante, ya que tenía el mono de uno de mis risottos.
Pues he tenido que abrir la cocina y abastecerla, no había de nada.

He comprado unos espárragos verdes, un trozo de Parmigiano, una cebolla y una pastilla de mantequilla. Sal, arroz tipo Carnaroli, vino blanco y cacitos de caldo todavía tenía.

 











Primero lavo y corto a rodajitas los espárragos desechando la parte dura y troceo media cebolla. 

Pongo dos cacitos de caldo de pollo en un litro de agua a calentar.

 
En una cacerola baja con mantequilla rehogo la cebolla y los espárragos unos diez minutos a fuego lento para que no se queme. 

Le añado el arroz y le doy unas vueltas hasta que quede translúcido. 
Ahora le toca al vino, un buen chorro.

Dejo que se evapore y empiezo a añadirle el caldo. 

Añadiendo y removiendo, espero a que termine el tiempo de cocción.

Lo apago, le añado un trozo de mantequilla, un buen puñado de queso rallado y remuevo.




Él tiene listo su deseado risotto, y yo, triste de mí, ya tengo la cocina hecha unos zorros.

¡Vaya ideas de bombero que tengo a veces!

Bueno, ya está todo recogido y me voy “pal pueblo”.

jueves, 17 de julio de 2014

VA A SER QUE NO


Va a ser que no vuelvo a trabajar ocho horas seguidas para 16 míseros croissants, por muy buenos que estén. Tengo que aclarar que mis padres los desayunan cada día, pero tienen el inconveniente de vivir en el campo.
¿Quién tiene ganas, recién levantada de buscar una pastelería para llevarles el croissant fresco del día? Yo no.
Y como que soy más chula que un ocho, me he recorrido la comarca en busca de una solución. ¡Y la he encontrado! ¿Dónde? Pues en Carrefour donde venden unas bolsas de croissants de mantequilla congelados que están, con un pequeño arreglo, de rechupete.


Muy sencillo, solo necesito la bolsa de congelados, un huevo y azúcar




Caliento el horno a 160°. Mientras bato un huevo con una cucharada y media de azúcar.

Saco los croissants del congelador, los pongo encima del papel de horno en la bandeja. 

Los pinto abundantemente con el huevo azucarado y los introduzco en el horno unos 35 o 40 minutos.

Y así de hermosos salen. Más bonitos que los míos. Ni esperar a que leven, ni darles vueltas, ni nada de nada. Solo unas pinceladas estilo Van Gogh.

Ya ves Cris que te he facilitado el trabajo.

P.D.: he encontrado croissants congelados en otros sitios, pero los mejores son los de Carrefour porque no son aceitosos ni saben a manteca de cerdo.

¿Será por lo de "les croissants sont français", y Carrefour también?

martes, 8 de julio de 2014

¡VAYA MADRUGÓN!


Esta mañana Tuli, mi gato, ha decidido que me tenía que levantar a las cinco. Me ha caminado por la cabeza, me ha tocado la cara y, al ver que no le hacía caso, ha empezado a quitarme la sábana. Al final me he levantado, qué remedio. Por lo visto no le apetecía el pienso que tenía en el platito, y he tenido que cortarle un trocito de carne.

Desayunada yo, desayunado mi Tulito, eran solo las cinco y media. ¿Qué hacer?

Pues les voy a dar una sorpresa a mis padres: les haré croissants.

Necesitaré para hacer la masa: 400 gramos de harina de fuerza,
 60 gramos de azúcar, 
200 gramos de agua, un pellizco de sal,
 35 gramos de mantequilla,
 15 gramos de levadura fresca de cerveza. 

Luego, para hojaldrar usaré 200 gramos más de mantequilla.



En un cuenco pongo la harina, el azúcar, la sal y la levadura desmenuzada (cuidando que ésta no toque directamente con la sal), le doy un par de vueltas con unas varillas para mezclar todo. 
Incorporo los 35 gramos de mantequilla fría a trocitos y añado el agua.
 Amaso hasta que obtengo una masa lisa, he tardado en total unos 30 minutos.
 
Hago una bola y dejo que repose 30 minutos tapada con film transparente. 

Pasado ese tiempo, estiro la masa con un rodillo hasta un grosor de dos centímetros, la pongo en una bandeja y la tapo bien con plástico. 

La dejo en la nevera unas dos horas como mínimo.


 

Media hora antes de sacar la masa de la nevera, saco la mantequilla para que se atempere un poco, cuando lleve fuera unos veinte minutos la pongo entre dos papeles de horno y la estiro con el rodillo, la doblo y la estiro un par de veces para que coja elasticidad. 
Debe quedar con un grosor aproximado de un centímetro.


Ahora voy a empezar a hojaldrar.

Saco la masa de la nevera y la dejo unos minutos para que pierda el frío, la estiro de forma que tenga una anchura entre dos y tres veces la plancha de mantequilla. 
Coloco la plancha de mantequilla en el centro de la masa, le doblo por encima una parte, luego la otra y sello los lados con el rodillo. 
Es importante que la masa esté más fría para que la mantequilla no se funda con el contacto.

Estiro la masa con el rodillo en ambos sentidos para que, la mantequilla de dentro, se extienda por igual y la dejo reposar tapada en la nevera una media hora.


 
Voy a dar la primera de las tres vueltas sencillas. 
Estiro la masa y doblo un tercio hacia el centro, luego doblo el otro tercio y la aplano con el rodillo. La tapo con plástico y la dejo reposar unos 30 minutos en la nevera.

A la media hora, la saco y le doy el segundo pliegue siguiendo los pasos anteriores. 
Treinta minutos después  hago el tercer plegado y la vuelvo a dejar reposar en la nevera.

Ya pasaron los últimos 30 minutos. 

Es el momento de estirarla. Tengo que dejarla con un grosor de medio centímetro más o menos, si la masa se resiste a ser estirada y se encoge de nuevo, la dejo que repose unos minutos para que se relaje. 
Para mayor comodidad voy a partirla en dos y dejar una de ellas en la nevera.


Corto los bordes de la masa para dejarlos rectos y marco donde haré los cortes. El tamaño de los triángulos para formar los croissants depende de cada uno. No tengo ni la más remota idea de que tamaño me saldrán, pero parece que los he hecho bastante iguales.


Con la rueda de cortar pizza o un cuchillo afilado corto los triángulos y les hago un pequeño corte en la parte inferior gracias al cual puedo abrir un poco la base (estirando de las puntas) y les chafo un poco la punta para que no se levante demasiado al cocer. Comienzo a enrollar por la parte ancha sin presionar ni estirar, todo muy suave, y los coloco en una bandeja de horno dejando espacio suficiente para que crezcan. Los pinto con huevo batido intentando no tocar los bordes laterales, así las capas no se pegarán entre sí y subirán todo lo necesario.
 
Dejo que fermenten en un sitio que no haya demasiado calor para que no se funda la mantequilla y protegido de las corrientes de aire, pero sin cubrirlos. 

Los he metido en un armario.


Al cabo de dos horas han doblado su tamaño, aunque el tiempo varía de una a tres horas dependiendo de la temperatura. Los vuelvo a pintar con huevo batido, con suavidad cuidando que no se deshinchen y los horneo a 180º unos 20 minutos, pero el tiempo depende de cada horno … hay que probar y probar.

Los dejo enfriar sobre una rejilla y los coloco en el cestito.
Al verlos tan bonitos no me he podido resistir y he probado uno. Delicioso.
Bueno, ya están listos para el desayuno.

¿Desayuno???

¡Si ya son casi las dos del mediodía!!!!!

He tardado solo ocho horas para hacer dieciseis croissants.

Qué remedio, serán para la merienda.

domingo, 6 de julio de 2014

¡BASTA YA!!!


Se acabó hacer el vago. Llevo casi cinco meses sin pegar un sello.
Basta ya de dejar que mi madre guise y estar todo el día jugando en Internet y mirando la tele.
No sé que hará mi mamá para comer, pero he decidido hacer el chimichurri chileno que me enseñó Aída, salsa que va estupendamente con todo.

Necesitaré un par de tomates maduros, una cebolla, guindillas, limón, aceite, sal y perejil.

Troceo muy pequeño los tomates, la cebolla y el perejil. Le añado la cantidad que me apetece de chiles triturados, en mi caso dos cucharitas de café, me gusta bien picante.

Le pongo el zumo de medio limón, un buen chorro de aceite, sal y lo remuevo.
Ya lo tengo en la nevera tapado con film transparente. Haya lo que haya para comer se lo pienso echar por encima.


lunes, 17 de febrero de 2014

COLUMPIÁNDOME EN EL CAMPO


Llevo varios días sin escribir porque estoy pasando una temporada en casa de mi madre que vive en el campo.
A parte el hecho de que siempre quiere guisar ella, de que no se espera a que haga las fotos antes, durante y después del plato, la ADSL que tenemos aquí es Keniata y, al ver que tardaba un montón en publicar, he estado columpiándome en el blog.

Esta mañana he visto unas estúpidas peras y unas insípidas ciruelas, dos frutas que detesto, pero hay que aprovecharlas.
Para una tarta desordenada son frutas demasiado aguosas, por lo tanto haré frutas hervidas, sin añadir azúcar que eso engorda.





Lavo, pelo y corto a trocitos las dos peras y las seis ciruelas que tengo.

Pongo la fruta en una olla con medio vaso de agua y la dejo hervir a fuego suave durante una horita removiendo de vez en cuando para que no se pegue, hasta que esté tierna.

Una vez cocida, si veo que queda demasiado aguosa, le subo el fuego y, siempre removiendo, dejo que se espese un poco.





Ya está.
Espero que se enfríe y la pruebo.
Sigue sin gustarme y seguramente no me la comeré, pero para desatascar las tuberías humanas, va de maravilla y a lo mejor se la comerán mis padres. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

¡SERÁ PUÑETERO!


Hoy no tenía ganas de complicarme el día y he comprado unas sepias limpias para hacer como plato único.
O sea que hoy hay sepias con patatas.

Necesitaré los 400gr de sepia limpia, 400gr de patatas, un buen manojo de perejil, aceite, ajo, cebolla, vino blanco, sal y pimienta.


Lo primero trasparento la cebolla y el ajo en una sartén honda. Luego le añado la sepia y dejo que se haga un poco. 

Como siempre, y aunque no tengo ni idea de porqué, al cocer la sepia suelta agua, por lo tanto la voy a quitar y la guardaré por si después la necesito.

Le tiro un chorro de vino blanco y dejo que se evapore.


Ahora le pongo las patatas y un poco de perejil picado. Remuevo y añado el jugo que le he quitado antes, otro puñado de perejil y lo cubro con agua.

Lo dejo cocer unos veinte minutos, hasta que la sepia esté tierna y la salsa se espese un poco. Lo corrijo de sal si hace falta y le echo otro puñado de perejil picado, lo remuevo y lo dejo reposar unos minutos.


Acaba de llegar mi hijo y cuando lo ha visto me ha dicho que a él los guisos así no le gustan.
La sepia le gusta a la plancha, no estofada.

¡Será puñetero!!!

Pues ya se puede ir a comer a casa de su vecino, porque no se la voy a dejar ni siquiera probar.

¡Faltaría plus!!!

lunes, 3 de febrero de 2014

TENGUI


Como ya “tengui” el caldo sencillo de pescado, voy a hacer un risotto ai frutti di mare.

Necesito almejas 300gr, gambas 300gr, mejillones de roca 300gr y un calamar de 150gr, unos dientes de ajo, guindillas, vino blanco, una zanahoria, una ramita de apio, cebolla, aceite, perejil, caldo de pescado, arroz, sal y pimienta.


En una sartén honda sofrío, con tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva, los ajos y las guindillas. Luego le añado la zanahoria y el apio picados. Los rehogo un poco y echo el calamar cortadao, remuevo y  tiro un chorrito de vino. 

Dejo que se evapore y añado uno o dos cazos de caldo. Cuando ha cocido un poco y el calamar ya está tierno, echo las gambas peladas dejando dos enteras que servirán para decorar, y el perejil. Dejo que se hagan, lo apago y reservo.

Mientras, a parte, he dejado que las almejas y los mejillones se abran al vapor. He guardado el agua que han soltado y los he limpiado dejando algunos mejillones y almejas con cáscara.

Ahora que lo tengo todo listo y mi hijo está a punto de llegar, empiezo con el risotto.







En la cacerola trasparento la cebolla con tres cucharadas de aceite, le añado los 180gr de arroz Carnaroli, remuevo y, cuando está translúcido le echo un buen chorro de vino blanco. En cuanto ha evaporado le añado el agua filtrada de los mejillones y las almejas, el sofrito con el calamar y las gambas que había reservado y un cazo de caldo de pescado. Le pongo también los mejillones y las almejas limpias y voy cociendo el arroz como siempre. O sea, añadiendo cucharones de caldo a medida que se van consumiendo hasta llegar al final del tiempo de cocción, vigilando que no quede demasiado seco.

Ahora lo apago y lo dejo reposar un minuto. Lo coloco en la fuente y lo decoro con las gambas, las almejas y los mejillones que había dejado aparte.