miércoles, 8 de enero de 2014

¡QUÉ ES ESO?


En la carpeta de imágenes para recetas tenía abandonado este dulce que hice cuando aún tenía algunas hojas de aquella masa filo comprada por error.
Ese día se me ocurrió hacer unos barquillos.

Con azúcar glacé vainillado (le había puesto dentro una vaina de vainilla), mantequilla y la pasta filo me metí de lleno en la cocina.



Lo primero reblandecí bien 40gr de mantequilla y la mezclé con dos cucharadas de azúcar vainillado.

¿Cuánta cantidad necesitaba?
No tengo ni idea. Pero me quedaban cuatro tristes trozos de hoja de masa filo. Pues a agotarlos se ha dicho.
 
Los corté para que hubieran dos para cada uno. 

Los unté con la mantequilla dulce, y los enrollé. 

Quedaron un poco chafaditos pero los puse encima del papel del horno y los horneé durante unos 10 minutos a 180°.


Cuando llegó mi hijo y los vio me dijo: “¿Qué es eso tan raro que has hecho?”.
Al decirle que eran barquillos los llenó de nata, muuucha nata, y dijo que estaban bien.  

Si los vuelvo a hacer tendría que añadirles algo que le dieran sabor pues no tenían nada de especial. Eran tan solo una cosa dulce y crujiente.

domingo, 5 de enero de 2014

MENTIRA PODRIDA


Hace más de un mes que tengo ganas de cocinar y comer un plato que me encanta y que, siempre que lo veo en la carta de un restaurante, lo pido: el cochinillo.
Nunca he tenido ocasión de ir al famoso Cándido, pero en Catalunya, en el restaurante La Fragata de Sitges he comido uno buenísimo. Crujiente por encima y meloso y tierno por dentro. Voy a intentar hacerlo.
Me he bajado un montón de recetas de Internet y voy a hacer la más parecida a la de Cándido, que no te dice ni el tiempo que lo deja, ni la temperatura del horno, para lo cual la utilizaré con otras que he encontrado.

He comprado solo 800gr porque estoy sola y me lo voy a comer entero. Cochinillo y nada más. Bueno, a lo mejor una ensalada.
Parece muy sencillo; solo hace falta cochinillo, manteca, sal y agua.
Pero, como no es entero y tengo miedo que quede seco, le añadiré unas ramitas de tomillo y un poquito de vino blanco.
Por lo tanto voy a usar ¼ de cochinillo, manteca de cerdo, agua, un poco de vino, sal, pimienta y unas ramitas de tomillo.

Lo primero enciendo el horno a 140°, mientras se calienta, froto la bandeja con la manteca y, para que la piel del cochinillo no toque el fondo, tengo que ponerle unas tablillas de madera.

Me lo expliquen. ¿Quién tiene tablillas de madera en la cocina?
Un carpintero o un segoviano, porque os aseguro que yo no.
Me las he tenido que ingeniar y he puesto un montón de palillos chinos de madera cruzados, de esos para comer sushi. Espero que funcione.

Ahora le pongo el agua vigilando que no sobrepase los palitos, la ramita de tomillo, sal y un poco de vino blanco. Luego pincelo el cochinillo con un poco de manteca derretida, lo salpimiento y lo coloco encima de las maderas con la piel hacia abajo. Le pongo una ramita de tomillo y lo introduzco en horno a 150° durante más o menos una hora, según dicen en interrnet.
Lo saco, quito las maderitas, le doy la vuelta, lo vuelvo a pintar con manteca por encima y le añado agua, vino y sal a la fuente porque se habia quedado seca. Lo vuelvo a meter al horno a 160° y lo dejo una horita y cuarto más, siempre siguiendo las instrucciones de las páginas web encontradas, hasta que veo que está doradito por encima.

Lo he sacado y cortado.
La piel estaba super crujiente, pero la carne, dura y astillosa.
No, no y no. No es eso lo que quería.
Creo sinceramente que las recetas de internet son mentira. Lo guisan, miran que quede bonito, le hacen la foto y, en vez de comérselo, lo tiran a la basura.
Voy a intentar arreglarlo pues llevo desde las doce de la mañana metida en la cocina y son las tres y aún no sé qué voy a comer.

Lo pongo en una cazuela antiadherente con la piel hacia arriba para que no se reblandezca. Le añado el jugo que quedaba en la rustidera, un poco más de agua, vino y sal, y lo voy a cocer tapado al fuego lento durante una hora o más. A ver si la carne queda melosa de una puñetera vez.

Son las cuatro de la tarde, parece que la carne está tierna y se despega del hueso con facilidad.
Enciendo el horno a 250°, saco el cochinillo troceado de la cazuela, lo pongo en una fuente de horno, le añado su jugo y lo horneo hasta que la piel quede crujiente.

A ver si funciona.
Lleva un cuarto de hora y sigue sin crujir. Lo dejo un poco más, y si no queda bien, lo gratinaré.
¡He de conseguirlo por narices!
Lleva media hora y la corteza sigue siendo blanda. Le voy a poner el gratinador y que sea lo que Dios quiera.
El perfume en la cocina es increíble de bueno.
Córcholis, con diez minutos se ha tostado un poquito demasiado, pero el aroma sigue siendo buenísimo.

Que sepáis. Un poco tarde pero me he comido todo el cochinillo yo solita, tostadito y todo. No podía parar de lo rico que estaba acompañado de la compota de manzana.
Si no aparezco en tres días me lo merezco, por cometer el pecado capital de la gula. Cuando muera me van a llevar directamente al tercer círculo del infierno de la Divina Commedia de Dante.
Pero… ¡qué bueno estaba!

Sobre todo, “no hagáis esta receta”, esperad a que la vuelva a hacer y sea más sencilla.

sábado, 4 de enero de 2014

LA TENTACIÓN DE EVA


Me voy a tentar como hizo la serpiente con Eva, pero doblemente.
No solo usaré la manzana, si no que ésta será el acompañamiento para otra tentación muy buena: el cochinillo que prepararé mañana.

Hoy voy a hacer el puré de manzana para servir con carnes de cerdo.

He cogido dos manzanas ácidas que pesan más o menos 400gr, 20gr de mantequilla, tres cucharadas de Marsala o Porto, un vaso de agua, sal y pimienta.

En una olla pongo la mitad de la mantequilla, cuando está deshecha añado las manzanas peladas y fileteadas. Las remuevo y pongo con el agua. Las dejo cocer un poco y añado el vino y el otro trozo de mantequilla.

Lo dejo cocer hasta que se deshagan. Lo pruebo, si está demasiado ácido le añado un pellizco de azúcar, salpimiento a mi gusto y lo pongo en la salsera.

Ya tengo la compota para acompañar el cochinillo. Pero eso mañana.

miércoles, 1 de enero de 2014

PARA LLORAR


Ya llegó el 2014. Espero que sea un año estupendo para todos.

Para mí empieza, como siempre, en la cocina. Para llorar de alegría,  de cansancio o de pena.

Vienen a comer mi hijo y mi primo, y como ayer por la noche me sobró un buen bol de caldo, voy a hacer una sopa de cebolla. De paso, aunque tenga los ojos hinchados de tanto llorar por tener que estar otra vez cocinando, les diré que es por culpa de las cebollas… ¿o de la resaca?

Esto es lo que voy a usar para tres personas: 
500gr de cebollas cortadas en aros muy finos, 30gr de mantequilla, dos cucharadas soperas de aceite, ½ cucharita de café de azúcar, 1 lt de caldo de carne, 3 cucharadas soperas de coñac, ½ cucharada de café de mostaza francesa, 6 rebanadas de pan de barra de unos 2cm de espesor, 75gr de gruyere rallado.

 
Saco el caldo de la nevera y, con una espumadera le quito la capa de grasa de encima. Lo dejo calentar a fuego lento mientras sigo preparando el resto de los ingredientes. 


En una olla grande y baja, derrito la mantequilla, el aceite y el azúcar y sofrío a fuego bastante lento la cebolla, cortada muy fina, durante unos 15/20 minutos, removiendo constantemente hasta que quede ligeramente dorada.
Añado el caldo poco a poco revolviendo. Lo llevo a ebullición, lo tapo y lo dejo cocer durante una hora a fuego lento hasta que se reduzca.

Apago y añado el coñac y la mostaza, remuevo, arreglo de sal y pimienta y lo reservo.
Enciendo el horno y tuesto las rebanadas de pan. Las unto por un solo lado de mantequilla y las pongo en cada uno de los cuencos soperos resistentes al calor.



Ahora les añado el caldo y espero a que el pan ascienda. 

Espolvoreo el gruyere rallado por encima y los introduzco a gratinar en el horno hasta que el queso se dore y burbujee.

Ya está lista, en su tazón con leones en vez de asas. Me los vendieron especialmene para la sopa de cebolla.

¡Mucho ojo al comerlo!
Quema que es un contento.

Envío mi primer beso del 2014 a todos mis internetbloguenses.

lunes, 30 de diciembre de 2013

EL DÍA ANTERIOR


Cenas, comidas, cenas, comidas,…
En estas fiestas no se hace más que comer y comer.
Y yo, guisar y guisar.
Tengo que adelantar la “faena” y hacer platos que se conserven bien para descansar el 31 por la tarde y poder tener un aspecto deslumbrante en Nochevieja.
El menú será sencillo pero bueno.

De primero una lasaña (ver: A mis guapísimas triples A’s) que las voy a hacer hoy 30 por la mañana.
De segundo la falsa langosta de rape (ver: Engañando al personal), que también puedo preparar el día antes.
De entrante tendré, para los más frioleros, un caldo de carne marrón (ver: Para entrar en calor), pero también haré unos huevos rellenos, que son muy llamativos, buenos, fáciles de hacer y que, tapados en la nevera, aguantan un par de días. Razón por la cual también los haré hoy.

Necesito huevos, una mayonesa compacta, atún, alcaparras, pepinillos y ensalada tierna.

Pongo los huevos en agua fría con sal. Cuando empieza a hervir calculo unos 10 minutos. Los apago y los pongo bajo el agua fría.

Hago una mayonesa bien dura con limón (ver: Sobrinaaa…). 
En el 123 pongo el atún, una cucharada de alcaparras, dos cucharadas de pepinillo en vinagre, un huevo duro y lo trituro.

Añado dos o tres cucharadas de mayonesa y lo vuelvo a triturar para que quede homogéneo. 

Lo pongo en un bol y le pongo más mayonesa, hasta que quede la cantidad suficiente para rellenar todos los huevos.

Parto por la mitad los huevos duros, quito la yema y la reservo. Los pongo en una fuente con ensalada por debajo para que no se muevan y no se vuelquen. Los relleno con la mezcla y por último les rallo por encima las yemas.

He hecho dos bandejas, supongo que tendré suficiente. Hago una foto y los pongo tapados en la nevera para mañana.

El caldo se está haciendo, la boloñesa también, el rape ya está enfriándose. Voy a seguir cocinado.

¡Adiós, hasta el año que viene!

¡Feliz 2014 a tod@s! 

sábado, 28 de diciembre de 2013

CAMBIO DE PLANES


Para el día de Navidad, ya que vienen todos a comer como cada año, había pensado en hacer, entre otras cosas, unas fantásticas gambas de Palamós a la plancha.
Cual fue mi desilusión al ir, el 24 por la tarde a comprarlas y que me dijeran que ya no había. Tenía que haberlas encargado.
Me ofrecieron otras que no eran ni tan grandes ni tan sabrosas, razón por la cual decidí cambiar de planes y por consiguiente de menú.
Hice coctel de gambas.

Con cinco gambas por persona, dos ensaladas limpias de troncho y nervio, aceite y sal gorda, tengo suficiente.

Para la salsa, muy sencillo: una mayonesa muy dura, Ketchup, mostaza, salsa Worchester, coñac y nata.



Lo primero tengo que hacer la salsa. 


Hago una mayonesa de dos huevos sin vinagre ni limón, le añado tres cucharadas de Ketchup, una de mostaza, una de salsa Perrins, una de coñac y una de nata (opcional).
No la he puesto porque viene mi padre y está a régimen. 

Mezclo con la batidora a velocidad mínima para que no quede demasiado blanda la mayonesa y la guardo en la nevera para que endurezca.

Ahora corto la ensalada muy finita y también la guardo, tapada con film transparente, en el frigorífico.


En una sartén grande paso un trozo de papel de cocina untado de aceite y la pongo al fuego.
Cuando está caliente le echo sal gorda y las gambas. Las sofrío a fuego fuerte dos minutos por cada lado y las reservo. Cuando están suficientemente frías, las pelo obteniendo las colas limpias.

Ya tengo todos los ingredientes preparados, voy a montar el coctel.

Como ya sabéis que no me gusta limpiar he comprado unas copas de plástico que luego tiraré directamente a la basura, y dicho sea de paso así puedo estar de fiesta y no de lavaplatos.

En el fondo de la copa pongo una cucharada de salsa, luego un puñado de ensalada, otra cucharada de salsa y por último coloco las colas de gamba.

 



Ya está. 

Los he tapado con papel de plata y guardado en la nevera no sin antes hacer la foto de rigor.

¿A qué ha quedado mona?





jueves, 26 de diciembre de 2013

RATONCITO DE LABORATORIO


Ya os conté que vendría mi hermanita a comer. Como es una fanática de las sopas voy a cocinar por primera vez una crema de ceps.
La he comido, he visto como la hacían pero no la he hecho nunca, así que mi dulce hermanita se convertirá en ratita de laboratorio para mi experimento.

Necesito el caldo de setas que hice, unos 300gr de ceps (congelados porque no he encontrado frescos), 300gr de patatas, un diente de ajo, una ramita de perejil, leche, mantequilla, aceite, sal y pimienta.









En una cacerola alta sofrío suavemente el diente de ajo que luego quitaré. Le añado las setas, el perejil y lo salteo.
Quito el diente de ajo y echo las patatas cortadas a cuadraditos y un litro y medio de caldo de setas.
Cuando empieza a hervir le bajo el fuego y lo dejo cocer tapado a fuego lento unos 30 minutos.

Para mantener la textura de la patata las separo y las chafo con el chafapatatas (o pasapurés) colocándolas en una olla ancha. 

Les añado medio litro de leche, un buen trozo de mantequilla y, a fuego muy lento, lo bato y lo dejo cocer unos cinco minutos.

Trituro las setas con el jugo y se las añado.

Remuevo bien, dejo que se caliente un poco y lo corrijo de sal y pimienta.


Ya lo he puesto en un bol y decorado para la foto, aunque es mejor ponerlo en una sopera para que se mantenga calentito.

¡A ver qué me dice mi hermana!

P.D.: he tardado un poco en publicar porque estos días voy de bólido cocinando para cenas y comidas familiares.