sábado, 4 de enero de 2014

LA TENTACIÓN DE EVA


Me voy a tentar como hizo la serpiente con Eva, pero doblemente.
No solo usaré la manzana, si no que ésta será el acompañamiento para otra tentación muy buena: el cochinillo que prepararé mañana.

Hoy voy a hacer el puré de manzana para servir con carnes de cerdo.

He cogido dos manzanas ácidas que pesan más o menos 400gr, 20gr de mantequilla, tres cucharadas de Marsala o Porto, un vaso de agua, sal y pimienta.

En una olla pongo la mitad de la mantequilla, cuando está deshecha añado las manzanas peladas y fileteadas. Las remuevo y pongo con el agua. Las dejo cocer un poco y añado el vino y el otro trozo de mantequilla.

Lo dejo cocer hasta que se deshagan. Lo pruebo, si está demasiado ácido le añado un pellizco de azúcar, salpimiento a mi gusto y lo pongo en la salsera.

Ya tengo la compota para acompañar el cochinillo. Pero eso mañana.

miércoles, 1 de enero de 2014

PARA LLORAR


Ya llegó el 2014. Espero que sea un año estupendo para todos.

Para mí empieza, como siempre, en la cocina. Para llorar de alegría,  de cansancio o de pena.

Vienen a comer mi hijo y mi primo, y como ayer por la noche me sobró un buen bol de caldo, voy a hacer una sopa de cebolla. De paso, aunque tenga los ojos hinchados de tanto llorar por tener que estar otra vez cocinando, les diré que es por culpa de las cebollas… ¿o de la resaca?

Esto es lo que voy a usar para tres personas: 
500gr de cebollas cortadas en aros muy finos, 30gr de mantequilla, dos cucharadas soperas de aceite, ½ cucharita de café de azúcar, 1 lt de caldo de carne, 3 cucharadas soperas de coñac, ½ cucharada de café de mostaza francesa, 6 rebanadas de pan de barra de unos 2cm de espesor, 75gr de gruyere rallado.

 
Saco el caldo de la nevera y, con una espumadera le quito la capa de grasa de encima. Lo dejo calentar a fuego lento mientras sigo preparando el resto de los ingredientes. 


En una olla grande y baja, derrito la mantequilla, el aceite y el azúcar y sofrío a fuego bastante lento la cebolla, cortada muy fina, durante unos 15/20 minutos, removiendo constantemente hasta que quede ligeramente dorada.
Añado el caldo poco a poco revolviendo. Lo llevo a ebullición, lo tapo y lo dejo cocer durante una hora a fuego lento hasta que se reduzca.

Apago y añado el coñac y la mostaza, remuevo, arreglo de sal y pimienta y lo reservo.
Enciendo el horno y tuesto las rebanadas de pan. Las unto por un solo lado de mantequilla y las pongo en cada uno de los cuencos soperos resistentes al calor.



Ahora les añado el caldo y espero a que el pan ascienda. 

Espolvoreo el gruyere rallado por encima y los introduzco a gratinar en el horno hasta que el queso se dore y burbujee.

Ya está lista, en su tazón con leones en vez de asas. Me los vendieron especialmene para la sopa de cebolla.

¡Mucho ojo al comerlo!
Quema que es un contento.

Envío mi primer beso del 2014 a todos mis internetbloguenses.

lunes, 30 de diciembre de 2013

EL DÍA ANTERIOR


Cenas, comidas, cenas, comidas,…
En estas fiestas no se hace más que comer y comer.
Y yo, guisar y guisar.
Tengo que adelantar la “faena” y hacer platos que se conserven bien para descansar el 31 por la tarde y poder tener un aspecto deslumbrante en Nochevieja.
El menú será sencillo pero bueno.

De primero una lasaña (ver: A mis guapísimas triples A’s) que las voy a hacer hoy 30 por la mañana.
De segundo la falsa langosta de rape (ver: Engañando al personal), que también puedo preparar el día antes.
De entrante tendré, para los más frioleros, un caldo de carne marrón (ver: Para entrar en calor), pero también haré unos huevos rellenos, que son muy llamativos, buenos, fáciles de hacer y que, tapados en la nevera, aguantan un par de días. Razón por la cual también los haré hoy.

Necesito huevos, una mayonesa compacta, atún, alcaparras, pepinillos y ensalada tierna.

Pongo los huevos en agua fría con sal. Cuando empieza a hervir calculo unos 10 minutos. Los apago y los pongo bajo el agua fría.

Hago una mayonesa bien dura con limón (ver: Sobrinaaa…). 
En el 123 pongo el atún, una cucharada de alcaparras, dos cucharadas de pepinillo en vinagre, un huevo duro y lo trituro.

Añado dos o tres cucharadas de mayonesa y lo vuelvo a triturar para que quede homogéneo. 

Lo pongo en un bol y le pongo más mayonesa, hasta que quede la cantidad suficiente para rellenar todos los huevos.

Parto por la mitad los huevos duros, quito la yema y la reservo. Los pongo en una fuente con ensalada por debajo para que no se muevan y no se vuelquen. Los relleno con la mezcla y por último les rallo por encima las yemas.

He hecho dos bandejas, supongo que tendré suficiente. Hago una foto y los pongo tapados en la nevera para mañana.

El caldo se está haciendo, la boloñesa también, el rape ya está enfriándose. Voy a seguir cocinado.

¡Adiós, hasta el año que viene!

¡Feliz 2014 a tod@s! 

sábado, 28 de diciembre de 2013

CAMBIO DE PLANES


Para el día de Navidad, ya que vienen todos a comer como cada año, había pensado en hacer, entre otras cosas, unas fantásticas gambas de Palamós a la plancha.
Cual fue mi desilusión al ir, el 24 por la tarde a comprarlas y que me dijeran que ya no había. Tenía que haberlas encargado.
Me ofrecieron otras que no eran ni tan grandes ni tan sabrosas, razón por la cual decidí cambiar de planes y por consiguiente de menú.
Hice coctel de gambas.

Con cinco gambas por persona, dos ensaladas limpias de troncho y nervio, aceite y sal gorda, tengo suficiente.

Para la salsa, muy sencillo: una mayonesa muy dura, Ketchup, mostaza, salsa Worchester, coñac y nata.



Lo primero tengo que hacer la salsa. 


Hago una mayonesa de dos huevos sin vinagre ni limón, le añado tres cucharadas de Ketchup, una de mostaza, una de salsa Perrins, una de coñac y una de nata (opcional).
No la he puesto porque viene mi padre y está a régimen. 

Mezclo con la batidora a velocidad mínima para que no quede demasiado blanda la mayonesa y la guardo en la nevera para que endurezca.

Ahora corto la ensalada muy finita y también la guardo, tapada con film transparente, en el frigorífico.


En una sartén grande paso un trozo de papel de cocina untado de aceite y la pongo al fuego.
Cuando está caliente le echo sal gorda y las gambas. Las sofrío a fuego fuerte dos minutos por cada lado y las reservo. Cuando están suficientemente frías, las pelo obteniendo las colas limpias.

Ya tengo todos los ingredientes preparados, voy a montar el coctel.

Como ya sabéis que no me gusta limpiar he comprado unas copas de plástico que luego tiraré directamente a la basura, y dicho sea de paso así puedo estar de fiesta y no de lavaplatos.

En el fondo de la copa pongo una cucharada de salsa, luego un puñado de ensalada, otra cucharada de salsa y por último coloco las colas de gamba.

 



Ya está. 

Los he tapado con papel de plata y guardado en la nevera no sin antes hacer la foto de rigor.

¿A qué ha quedado mona?





jueves, 26 de diciembre de 2013

RATONCITO DE LABORATORIO


Ya os conté que vendría mi hermanita a comer. Como es una fanática de las sopas voy a cocinar por primera vez una crema de ceps.
La he comido, he visto como la hacían pero no la he hecho nunca, así que mi dulce hermanita se convertirá en ratita de laboratorio para mi experimento.

Necesito el caldo de setas que hice, unos 300gr de ceps (congelados porque no he encontrado frescos), 300gr de patatas, un diente de ajo, una ramita de perejil, leche, mantequilla, aceite, sal y pimienta.









En una cacerola alta sofrío suavemente el diente de ajo que luego quitaré. Le añado las setas, el perejil y lo salteo.
Quito el diente de ajo y echo las patatas cortadas a cuadraditos y un litro y medio de caldo de setas.
Cuando empieza a hervir le bajo el fuego y lo dejo cocer tapado a fuego lento unos 30 minutos.

Para mantener la textura de la patata las separo y las chafo con el chafapatatas (o pasapurés) colocándolas en una olla ancha. 

Les añado medio litro de leche, un buen trozo de mantequilla y, a fuego muy lento, lo bato y lo dejo cocer unos cinco minutos.

Trituro las setas con el jugo y se las añado.

Remuevo bien, dejo que se caliente un poco y lo corrijo de sal y pimienta.


Ya lo he puesto en un bol y decorado para la foto, aunque es mejor ponerlo en una sopera para que se mantenga calentito.

¡A ver qué me dice mi hermana!

P.D.: he tardado un poco en publicar porque estos días voy de bólido cocinando para cenas y comidas familiares.

 

jueves, 19 de diciembre de 2013

PASO PREVIO


Voy a hacer un caldo de setas para mañana hacer un plato nuevo. Nuevo para mi significa que no lo he hecho nunca.

Y como ya sabéis, salga como me salga lo publicaré en el blog.
Digo mañana, porque mañana viene mi hermana a comer y la voy a usar como conejillo de indias.

Necesitaré media cebolla, un diente de ajo, una o dos zanahorias, un puñado de ceps secos, un puñado de setas variadas congeladas, una ramita de perejil, aceite, sal pimienta y agua.

En una olla alta pongo un poco de aceite y sofrío un diente de ajo, le añado la cebolla y la rehogo un poco.

Pongo las zanahorias, los ceps secos, un puñado de setas congeladas, la ramita de perejil, un litro y medio de agua, sal y pimienta.

Cuando empieza a hervir, lo tapo y le bajo el fuego.




















Al  cabo de unos 45 minutos el caldo está listo. Si hace falta lo corrijo de sal y pimienta y lo cuelo.
Ya lo he puesto en la nevera para mañana.

martes, 17 de diciembre de 2013

PARA ENTRAR EN CALOR


He vuelto de la compra y me tiemblan hasta los dientes. No porque se me caigan, si no por el biruji que hace en la calle.
Y hacía tanto frío que he decidido hacer un caldo de carne marrón para entrar en calor. Se llama así porque queda bastante oscuro y con mucho sabor.


Saco del congelador unos huesos de ternera de la parte de la rodilla y unos cuantos trozos con tuétano. Estos últimos son los que le quité a la carne del ossobuco cuando hice el gulash.

Recopilando ingredientes:  400gr de huesos de la rodilla, 400gr de ossobuco, una cebolla, una zanahoria, una ramita de apio, un puerro pequeño, un puñado de setas, un tomate de colgar, una hoja de laurel romero, una ramita de tomillo, dos ramitas de perejil, trocitos de mantequilla, un dedal de vino blanco, un clavo, tres bayas de enebro, sal y pimienta en grano.








En una bandeja de horno pongo los huesos de la rodilla con la zanahoria, el puerro, la ramita de romero y media cebolla troceadas. Les pongo unos trocitos muy pequeños de mantequilla por encima, el vino y los dejo tostarse en el horno a 240° unos 45 minutos, dándoles la vuelta.
Los trozos de cebolla restante los pongo en una plancha antiadherente y los tuesto.


Cuando lo del horno está tostadito lo coloco en una olla alta con la cebolla tostada, el tomate pelado y los huesos del ossobuco.
En la rustidera que he utilizado le pongo un poco de agua, rasco el fondo y las paredes y se lo añado.

Añado unos dos litros de agua, le pongo sal y lo dejo hervir. Lo voy espumando hasta que esté claro.
Seguidamente le añado las hierbas, las setas, las bayas y la pimienta.
Lo dejo hervir tapado unas dos horas a fuego muy lento.


Ya lo he colado y me he preparado una fuente con los huesos y una buena taza de caldo.
Voy a disfrutar con los ternillos, los trozos de carne y el tuétano, seguro que ya no tendré frío.

 
Me ha sobrado bastante caldo, pues lo pondré en la nevera y mañana cuando esté frío le quitaré la capa de grasa de encima y lo congelaré para poder utilizarlo en otra receta.

domingo, 15 de diciembre de 2013

TROPEZANDO EN EL MAIZAL


He vuelto a hacer la sopa de verduras o sopa juliana, pero ha llegado el momento de hacerla especial.
Ya sabéis que todo lo que luego puedo utilizar para cocinar lo congelo y justamente hoy me he tropezado en el congelador con la polenta sobrante que me dio mi madre.

Con la sopa, aceite de oliva y polenta (harina de maíz hervida) voy a cambiar el menú de hoy.

Cojo del congelador unos trozos de polenta y los dejo descongelar un momento.
Los corto a cuadraditos, los pongo encima de papel de horno y los pincelo con un poco de aceite.
Los dejo secar y gratinar a 200°, son más buenos fritos pero no tengo freidora.
Cuando están listos caliento la sopa y la trituro añadiendo un poco de aceite consiguiendo así una crema suave y aterciopelada.
La pongo en el plato, le hago una espiral de aceite puro de oliva y le echo los trocitos de polenta crujientes.

Y ya tengo un plato para escribir en la carta de un restaurante de diseño: 
“Delicia de verduras con tropiezos de maíz”