jueves, 21 de noviembre de 2013

EDISON, LO MÁS PLUS


Ayer me llamó una amiga y de golpe se me ocurrió invitarla a cenar.
Todo perfecto, de primero una pasta al pesto, de segundo unos scaloppine a la romana acompañados de acelgas con salsa holandesa, pero… no tenía nada de postre.
¡Se me enciende una bombilla!
Gracias Thomas Alva Edison por inventarla, no sé que haría sin ella.

Tengo una caja de barquillos, neulas en Catalunya, que compré en un día de esos llamados “antojo-day”. 
Un spray de nata por si viene mi hijo y la quiere con los fresones. 
Cacao puro y café en polvo, siempre hay en la despensa.

Y aquí está el postre.

Esprayada de nata, espolvoreada de café molido y cacao, otra esprayada de nata para darle dos colores y un par de barquillos clavados.













Parece un postre de Disney.
Jajaja, he escrito "designer" y el corrector ha puesto "Disney".

También vale…jajaja.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¡A BEBER AGUA!


Ayer vino a comer una amiga y, como había decidido hacer un fricandó para el blog, le tocó comérselo.
No tenía ni idea si le gustaba o no, pero eso es lo que hay.

Necesito filetes bien tiernos de ternera, limpios de los rebordes de nervio y grasa y con formas redondeadas. 
He comprado tajo redondo de ternera. Digamos que 400 gramos para dos personas está bien. 

También necesitaré una bolsita de moixarnons secos, un tomate de colgar, media cebolla, harina, vino tinto, laurel sal y pimienta.


Los enharino y los frío vuelta y vuelta en una sartén con el aceite muy caliente. Los reservo.


En la misma sartén, con el aceite de freír la carne sofrío la cebolla hasta que esté cocida; añado un tomate rallado y echo un poco de vino.

Lo dejo unos minutos, lo pongo en un bol y lo trituro. 

Lo vuelvo a poner en la cazuela y le añado una cucharadita de harina y más agua. Lo llevo a ebullición y añado la carne. 

Bajo el fuego e incorporo las setas y cubro con más agua.

Le pongo sal y pimienta y lo dejo cocer tapado otros 45/60 minutos moviéndolo de vez en cuando para que no se pegue.

Cuando llegó mi amiga nos pusimos a charlar.
Me olvidé del fricandó. Corriendo le apagué el fuego. Pero, ay de mí, se había pegado un poco en el centro. Sin rascar la parte pegada de la sartén, saqué los trozos de carne de los lados y le puse por encima la salsa que no se había pegado. Lo probé. Un pelín fuerte de gusto (¿salado?). 

Ya se sabe, en la cocina no hay que distraerse.

Mi amiga, que es extremadamente educada, ha dicho que estaba un poco más sabroso de como suelo guisar, pero buenísimo.

¿Entre cotilleo y cotilleo, le habré echado sal dos veces?

Vamos, que nos pasaremos la noche bebiendo agua.

martes, 19 de noviembre de 2013

MIRA, POR FAVOR


Niño de mi alma y de mi corazón.
De una vez por todas…

¡ABRE EL BLOG, LEEE Y SIGUE LOS PASOS!!!

Hartita estoy de que me digas que la sopita rápida de arroz que te hago no se parece en nada a la especie de masa para pegar carteles que haces tu.
Aunque los asiduos a mis recetas se rían, aquí va el paso a paso.
 
Necesitas: agua, cacito de caldo, arroz y mantequilla (opcional).












En una olla pones tres tazas y media de agua. Las tazas de café con leche que tienes tú. Las blancas y rojas, las que pone cappuccino.
Le tiras el cacito de caldo concentrado.
Enciendes el fuego y esperas a que hierva.
Si usas el tetra brik de caldo Aneto de un litro, pon solo la mitad y añádele una taza de agua. Si es de medio litro ponlo todo y sigue añadiendo una taza de agua.  
Cuando empieza a hervir le echas media taza de arroz, de las mismas, claro.
Lo dejas cocer a fuego alegre, pero no demasiado, unos 18 minutos.

Porfi, pon la alarma del móvil, que yo sé que te enganchas con el trabajo.

Lo apagas y lo sacas del fuego.

Le echas un trocito de mantequilla para darle suavidad y de paso para que deje de hervir.

Ya está.

¿A qué no es tan difícil?



sábado, 16 de noviembre de 2013

NO SE HABÍAN ACABADO


El domingo pasado se me ocurrió ir a ver la huerta de mi madre. Ella me había dicho que ya no regaba porque no había nada para recoger, pero por darme un paseo, fui igualmente.
Cual fue mi sorpresa al ver que unas pobres plantas, que estaban más secas que un bacalao, tenían un montón de judías verdes colgando.
La verdad es que no eran las pequeñitas que recogimos todo el verano. Mejor dicho, eran bastante gordas. Me dieron pena y, tras recogerlas, las regué. No iba a dejarlas morir de sed.

El caso es que las tenía en la nevera y no sabía como guisarlas. Urgentemente llamé a mi madre para ver si me daba una idea, y me la dio.

Haz un “polpettone ligure”.

Y así lo hice.

Para dos necesito, más o menos, 250gr de patatas, 125 de judías verdes, un huevo, pan rallado, queso parmesano rallado, nuez moscada, perejil, mantequilla, sal y pimienta.


Lo primero pongo las patatas a hervir en agua fría. Tendría que hervirlas con piel, pero tardan más.

Mientras tiro las judías en agua hirviendo con sal y las hago unos 12 minutos pues a pesar de ser grandes, son muy tiernas.

Cuando está todo cocido lo escurro y espero que no queme demasiado. Las patatas las paso por un chafa-patatas y las judías las corto muy pequeñitas.

A las patatas les añado el huevo, un puñado de queso rallado, la mantequilla derretida y la nuez moscada. Remuevo y le pongo las judías y el perejil. 


Mezclo bien y cuando está amalgamado relleno una fuente de horno forrada de papel.
Le espolvoreo pan rallado y le pongo unos trocitos de mantequilla.


Solo me queda ponerlo en el horno a 180/200 durante unos 25/30 minutos, o sea cuando vea que está doradito y crujiente por encima.


Tenía que haberlo puesto en un molde pastelero embadurnado con mantequilla y pan rallado, como si fuera una tarta. 

Como se ve en la foto, no he podido desformarlo, se cuarteaba, y he tenido que recortar el papel para ponerlo en la fuente.

Un poco feo, pero delicioso.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

ESPERANDO


Mi madre me acaba de comunicar que se va a Italia a pasar unos días y como no, le he encargado una trufa blanca.

Esperando a que vaya, vuelva y me la traiga, me voy a hacer un risotto al tartufo con unas trufas de verano fileteadas que he comprado en una de mis tiendas favoritas: Los Italianos.
Por eso de sacarme el antojo.
No es lo mismo, pero de momento me sirve.

Necesitaré 180gr de arroz, un litro y cuarto de caldo de pollo, dos puñados de Parmigiano rallado, un buen trozo de mantequilla, medio vaso de vino blanco, media cebolla y un potecito de trufas fileteadas.

Como siempre, trasparento la cebolla, esta vez con mantequilla. Le echo el arroz y lo remuevo, cuando está translúcido le añado el vino y dejo que se evapore.
Ahora le voy echando el caldo, removiendo y añadiendo hasta terminar la cocción.
Lo apago, le añado el queso, un trozo de mantequilla y lo vuelvo a mezclar.

Por último agrego las láminas de trufa, lo remuevo, lo emplato y lo llevo a la mesa.


sábado, 9 de noviembre de 2013

LÁGRIMAS AGRIDULCES


Voy a llorar un rato.

Esta noche vienen a cenar mi hijo y su mujer porque me van a volver a “prestar” los gatos un mes o dos.

He comprado unas cebollitas pequeñas y he decidido hacerlas en agridulce para acompañar unas hamburguesas.

Bien, bien, no estoy segura si lloro por la cebolla o porque me han enchufado los gatos.

Son muy fáciles de hacer aunque tardan un poco y te hacen llorar, las cebollas, no los gatos.

Necesitaré las cebollitas, aceite, mantequilla, azúcar, vinagre, laurel, vino blanco, sal y pimienta.

Llorando, pelo y lavo las cebollas y, en una sartén antiadherente con una hoja de laurel, las sofrío con aceite y mantequilla.

Cuando están un poco doradas les añado una cucharada de azúcar y dos de vinagre. Las remuevo y añado medio vaso de vino blanco. Las voy girando y dejando cocer a fuego lento tapadas. 

Si veo que se van quedando sin salsa, les añado un poco de agua.

Las voy tocando para ver si ya están todas tiernas. Estas han tardado bastante, aproximadamente una hora o más  porque eran un poco grandes.


Pruebo la salsa, corrijo de sal, les espolvoreo un poco de pimienta y, cuando están tiernas las destapo y dejo que la salsa se espese.

Están de muerte, ha valido la pena llorar.


jueves, 7 de noviembre de 2013

CUANDO SE ES UN DESPISTE...


El otro día decidí hacer una tartaleta de calabacines. Para ello necesitaba, dos calabacines, un huevo, un puñado de queso parmigiano, un par de dientes de ajo, una chorrito de leche, aceite, perejil y un rollo de pasta brisa.

Es muy sencillo y bueno.

Sofrío los ajos con dos o tres cucharadas de aceite, los quito y pongo los calabacines a rodajas para que se doren un poco. Les añado el perejil y la sal, los remuevo con cuidado y los reservo.
En un bol bato el huevo con el queso rallado, sal, pimienta y tres cucharadas de leche.

Entonces en un molde alto, como de plum-cake, le pongo el papel de horno y... 
¡San Apapurcio Benditoooo!!!
¿Qué es esto?
No era pasta brisa, eran milhojas de pasta finísima de hojaldre.
¿Porqué soy tan despiste y no me fijo en las etiquetas cuando compro?

Bueno. A grandes males, grandes remedios.

Cojo un par de hojas, las pongo forrando el molde y le recorto los trozos sobrantes. Sujetando con una mano y haciendo juegos malabares con la otra, consigo verter la mezcla de huevo sin que las hojas se doblen pues son muy finas.


Ahora le toca el turno a los calabacines. Los reparto encima y, entonces sí, suelto las milhojas. Como era de esperar, se doblaron un poco, pero no quedaba mal, parecía de diseño.
Encendí el horno a 180 y lo dejé hasta que se tostó un poco el hojaldre, más o menos tres cuartos de hora.
Al sacarlo, cogí los trozos sobrantes de pasta, los puse encima de un papel y los metí un momento al horno para que se tostaran, no los iba a tirar.

Y así de hermoso me quedó el invento.

domingo, 3 de noviembre de 2013

KTA TIENE PASTA


Hoy toca la que llamábamos “la pasta de Kta”, precisamente la que cenábamos siempre cuando venía a casa este amigo nuestro.
¿Qué son?
Pues muy sencillo son casi spaghetti all’amatriciana.
Cada vez que venía preguntaba: “¿Hay matriciana?”. Y, como no, había que hacérselos.

Aprovechando que viene una amiga a comer, los voy a hacer para el blog.

Necesitaré beicon, tomates, cebolla, guindilla picante, aceite, sal, pimienta y la pasta.

Esta receta difiere un poco de la original pues le he añadido la cebolla, he usado beicon ahumado en vez de fresco, lo he sofrito con aceite en vez de manteca de cerdo y la he mezclado con pasta corta en vez de con spaghetti. 
O sea, completamente diferente. Otro día compraré todo lo necesario y haré la original.


En una sartén pongo un poco de aceite y transparento media cebolla, luego añado guindilla picante y beicon ahumado troceado. Cuando ya están transparentes echo el tomate, salpimiento y lo dejo cocer alegremente unos diez minutos. Le añado la pasta poco escurrida, lo remuevo y le doy un par de vueltas en el fuego para que coja más sabor.

Tengo que acordarme de poner en la mesa el Parmigiano rallado por si mi amiga quiere.

Adiós, me voy que han tocado el timbre, ya ha llegado.

sábado, 2 de noviembre de 2013

SAN TULI CANASTILLAS


Mi gato y yo, no tenemos un día concreto para celebrar nuestro santo porque nuestro nombre es raro, raro, raro. Para no ser menos que los demás, hemos pensado que el 31 de Octubre, día de todos los santos, seguro que hay un huequecito para nosotros.
El nombre a incluir es Tuli Canastillas, ya que prácticamente vive en los cestos de hoja de palma que le regaló Cris y que hay por toda la casa (ver blog de los gatos).

¿Qué mejor que hacer unos dulces especiales que se hacen para este día?

Bien, aunque ya pasó, haremos unos panellets, dulces típicos de la región catalana para el día de todos los santos.

Mi receta básica para que salgan aproximadamente dos quilos lleva un quilo de almendras molidas, 800gr de azúcar, dos huevos, dos cucharadas soperas de patata hervida o de boniato al horno, una pizca de ralladura de limón y unos dos quilos de piñones.

A partir de aquí, voy dividiendo para hacer unos pocos, porque si me los como todos puedo reventar.

Haré la décima parte de la receta dividida para las dos maneras, con patata y con boniato. Entonces necesitaré: 100gr de almendras, 80gr de azúcar, un huevo, la ralladura de limón, 200gr de piñones, una cucharadita de patata y una de boniato.

Hiervo la patata y pongo el boniato al horno. Cuando están cocidos los dejo enfriar, los pelo y los machaco.

Cojo dos recipientes y pongo 50gr de harina de almendra en cada uno. Al que haré con la patata le añado 40gr de azúcar, un minipellizco de ralladura de limón, un cuarto de yema de huevo. Al del boniato, como es dulce, le pongo un poco menos de azúcar, 35gr, y luego los mismos ingredientes que el otro.  

Mezclo bien y al primero le añado una cucharita de patata chafada, y al segundo una de boniato.
Los trabajo bien los dos hasta que la almendra vaya soltando su aceite y quede una pasta uniforme y brillante.

Hago unos cilindros para poder cortarlos a rodajitas y que queden más menos iguales. Hago unas bolitas, las paso por la clara de huevo y las dejo que se sequen un poquito para que queden pegajosas.

Voy poniendo las bolitas en una fuente llena de piñones y, una a una, las aprieto con las manos llenas de piñones para que se queden bien pegados. Este es el peor momento de la receta. Es un rollo, lento y a veces no hay manera de que se queden enganchados.

Las coloco encima de papel de horno y las pincelo con huevo batido (me he pasado con el huevo, se pincelan, no se ahogan).

Se cuecen unos diez o doce minutos a 180/200° en horno sin aire, según horno.


Los dejo enfriar, los despego y los pongo en una bandejita pastelera.

He probado uno de cada y han salido buenísimos los dos. Para mí un pelín dulces. La próxima vez que los haga les quitaré 200gr de azúcar a la receta completa.


Si sobran, aguantan mucho tiempo en una caja, pero tan poquitos en un par de días desaparecerán.

P.D.: Moi, he hecho 229 fotos para que me salieran 16 imágenes. ¡Qué lo sepas!