lunes, 9 de diciembre de 2013

HOY ESTRENO


Mi amiga Cris me ha hecho un regalo maravilloso, o casi. Ella sabía que hace tiempo se rompió mi rallador eléctrico de verduras Moulinex que para hacer algunas recetas era imprescindible.
El caso es que me ha regalado una ralladora de verduras manual. ¿Será por eso de hacer ejercicio?
Pues hoy, que vienen mis hijos a comer, la voy a estrenar.
Por fin voy a poder hacer una ensaladilla deliciosa: la caprichosa.
Reconozco que un día intenté hacerla con las verduras que venden ya cortadas y envasadas, pero no funciona. Son duras y todas saben igual, a conservante.

Como ingredientes necesitaré 200gr de zanahorias, 100gr de apio-rábano, 100gr de pimiento rojo, 50gr de rabanitos, 50gr de mortadela y 50gr de queso de bola o emmental.

Lo primero que haré será la salsa para que esté bien fría y dura a la hora de usarla.
Para ello me harán falta, unos cuatro dedos de la botella de aceite y un huevo grande para hacer una mayonesa muy dura.

Una vez hecha le añadiré tres cucharadas de Ketchup, una cucharada vinagre, una de mostaza, una cucharita de café de salsa Lea Perrins, una pizca de azúcar, sal y pimienta. La guardo tapada en la nevera.

Corto la mortadela y el queso a tiritas. Ahora rebano el pimiento rojo con la cuchilla de rebanar. Cambio de cuchilla y rallo los rabanitos y las zanahorias. 

Pero a la hora de rallar el apio-rábano... ¡ay de mí! Empiezan los problemas. 
Es tan duro que el pobre aparatito de plástico o se tuerce, o se dobla, o se desmonta cada vez que le doy una pasada. 
Lo ato con cinta adhesiva y me armo de paciencia hasta que acabo con los 100 gramos de apio-rábano que necesito.

Mezclo las verduras con el queso y la mortadela, le añado la salsa suficiente para que la ensaladilla quede cremosa y la pongo en la fuente.



La he tapado con film transparente y la he puesto en la nevera. Ahora solo me falta pensar en qué les hago de primer plato, de segundo y de postre.

¡Jolines! 

¿Porqué me habré liado en hacer esta entretenida ensaladilla?


sábado, 7 de diciembre de 2013

YA NO ES UN PONGO


Cuando vino mi primo de Hungría me trajo un “pongo”. Un pongo es uno de esos regalos o recuerdos que te dan y que no sabes donde poner.
Ya sabéis como expliqué en el Bobo Blog que en casa tengo una pongo-estantería llena de souvenirs y regalos impensables.

Pues bien hoy he convertido un pongo del estante en ingrediente culinario. 

La bolsita, con cucharita decorada, de auténtica páprika de Budapest que me trajo mi primo como recuerdo, va a servir para hacer un fantástico Gulasch húngaro.

Como ingredientes necesitaré carne de ternera, cebolla, pimiento rojo, tomates de colgar, páprika dulce, pimentón picante, vino tinto, aceite, sal pimienta, agua y un cacito de gelatina de caldo de carne.









Como carne he comprado ossobucos porque son muy melosos.

Los he deshuesado, guardando los huesos para un caldo, y los he troceado en cuadraditos de aproximadamente tres centímetros.

He enharinado la carne y la he frito en una sartén honda antiadherente con un poco de aceite, a fuego alegre para sellarla. La quito y la reservo.

En el mismo aceite he trasparentado media cebolla, le he echado un chorrito de vino. Cuando ha evaporado le he añadido los tomates y el agua.

Remuevo y le añado el cacito de caldo, medio pimiento rojo cortado a cuadraditos y la carne reservada con su jugo.
Le añado tres cucharitas de café de páprika y, como no tenía pimentón picante, le he puesto tres guindillas que luego quitaré.


Lo dejo cocer tapado a fuego muy lento durante un par de horas y lo pongo en una fuente honda para que no se enfríe.


Ya lo he llevado a la mesa y, aunque la carne estaba super tierna y jugosa, me he puesto las botas untando el pan en la salsa.

jueves, 5 de diciembre de 2013

VACIANDO EL CAJÓN


He decidido hacer limpieza en el cajón de la verdura de la nevera.
Poca cosa hay. Veo dos zanahorias, un par de puñados de judías y un puerro.
¡Qué tristeza! Pues lo voy a enriquecer y voy a hacer un pastel de verduras o, mejor dicho, de restos de cajón.
Necesitaré también tres huevos, nata, mantequilla, pan rallado y hierbas. A última hora he tenido que añadir unas hojas de esa masa que compré, ya veréis porqué.

 



Con un pelín de mantequilla he pochado las judías verdes con unas hojas de albahaca. He hecho lo mismo con las zanahorias pero con romero. Al puerro le he añadido una cebolla y le dado un toque con una hoja de laurel.

He cogido tres boles y en cada uno he puesto un huevo y la tercera parte de la nata.


Enmantequillo y enharino un molde de silicona. 

En un bol añado las judías, mezclo y lo vierto en el molde.

He visto que hay poca verdura y sobra salsa. 


Para que no se mezclen los sabores he recuperado unos trozos de aquella masa milhojas que compré por equivocación y la he puesto encima como separación.
Ahora le toca al puerro con cebolla, lo mezclo, lo pongo y lo vuelvo a separar con milhojas.
Es el turno de las zanahorias. Lo mismo, la nata con el huevo y las zanahorias, pero al final le espolvoreo pan rallado y le coloco unos trocitos de mantequilla.

Lo he introducido en el horno a 180° pero cuando llevaba 20 minutos he comprobado que se estaba quemando por encima pero no había cuajado por abajo, ya lo decía yo: “Demasiado líquido y poca verdura”.
Entonces he bajado la temperatura a 150 y lo he dejado 20 minutos más.

Aquí os lo presento.

Volcado en la fuente está pálido, es lo que tienen los moldes de silicona.
Le he dado la vuelta pero le faltan las rayas.
Cortado está monísimo.

Superbueno.

martes, 3 de diciembre de 2013

OTRA VEZ SOLA


Ayer hablé con mi hijo y me dijo que vendría a comer.
¡Mentira!
Ni ha venido, ni ha llamado.

Tenía preparadas unas lonchas de tajo redondo para hacerle unas scaloppine al Marsala, pues me las voy a cocinar para mí. No todas, claro.

Necesitaré: carne, mantequilla, aceite, harina, vino Marsala seco, crema de vinagre balsámico, sal y pimienta.

 




Lo primero, como siempre, le doy una solemne paliza a la carne, así seguro que queda fina y tierna.
Paso por harina los trocitos de carne y los sofrío rápidamente por ambos lados en una sartén con aceite y mantequilla y los reservo.

En la misma sartén añado un buen chorro de Marsala, un poco de vinagre, salpimiento y, a fuego lento, dejo que se espese un poquito.
Ahora pongo la carne, dejo que se cocine un minuto por cada lado y la sirvo bien caliente.

sábado, 30 de noviembre de 2013

¡ADORABLES PLANTITAS!


Son un amor, siguen produciendo judías verdes.
Poquitas, pero suficiente para una persona, o sea yo mismamente. Hoy me las voy a preparar sin casi trabajar. Vamos, como siempre.


Con 70gr de tagliolini de huevo, 120gr de judías, media cebolla, 200gr de tomate congelado, mantequilla, aceite, y perejil  me voy a hacer un plato de pasta para chuparse los dedos.

Rehogo las judías y la cebolla con un poco de mantequilla y aceite. 
Cuando está transparente la cebolla, le añado el tomate, sal y pimienta.

Remuevo y le pongo una pizca de vino blanco.

Lo tapo y lo dejo cocer a fuego lento unos 20 minutos. 

Lo apago, le echo el perejil y lo reservo. 

Ahora hiervo la pasta un minutito menos de lo que pone, en este caso 5 en vez de 6.


Escurro los tallarines y los añado a la salsa. Los rehogo un poco para que cojan más sabor y los emplato.

Como para hacerles la foto los he puesto en un plato llano en vez de hondo, me voy corriendo a comerlos antes de que se enfríen.

jueves, 28 de noviembre de 2013

UNA TIENDA NUEVA


No hace mucho enfrente de mi casa abrieron una tienda de frutas y verduras.
A parte de tener todo muy fresco, venden unas bandejitas con verdura fresca y limpia.
¡Qué maravilla!

Ayer compré unos corazones de alcachofas ahorrándome así el que se me pongan las manos negras al limpiarlas.
Las compré porque estaban listas, pero ahora tengo que guisarlas.
Como tengo un rollo de pasta brisa, antes de que caduque, voy a hacer una quiche de alcachofas.
Necesito las alcachofas, la pasta brisa, media cebolla, sal, pimienta, mantequilla, huevos y los ingredientes para la bechamel.

Corto la cebolla y las alcachofas y las sofrío con un poco de mantequilla. Cuando han cogido color les añado un poco de agua para acaben de cocer y las reservo.


Hago poquita bechamel, como describo en el post Grumitos pal cola-cao.

En un bol mezclo el huevo, solo he usado uno porque hay poca verdura, con la bechamel y le añado las alcachofas.

Forro con pasta brisa un molde de quiche, enmantequillado y enharinado. Le recorto la pasta sobrante y, para no tirarla, la corto a tiras y así las pondré por encima como decoración.

Relleno el molde con la mezcla de alcachofas, le coloco las tiras de masa cruzadas, doblo los bordes hacia dentro y lo pincelo con huevo batido.

Lo introduzco en el horno a 180° durante más o menos media hora.
Cuando la veo dorada por encima la saco.

He cortado un trozo para probarla y estaba tan buena que, pasito a pasito y aunque es muy pronto, me he comido la mitad.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¡QUIETO LEÓN!


En casa llegan todos como leones, muertos de hambre, y tengo que sacar la silla y el látigo para que no entren en la cocina.
Para entretener a mi hijo, que ha vuelto de NY, voy a hacer un aperitivo caliente.
No es bien, bien, un aperitivo, es un entrante y, si lleva varias capas, es un primer plato contundente, pero para que mi muchacho no atraque la nevera se lo voy a servir antes de llamarlo a la mesa.

El otro día a mi madre hizo polenta (puré hecho con harina de maíz) con su máquina eléctrica maravillosa, la que no tiene que darle vueltas una hora y media como se hacía antiguamente. 
Le sobró un buen Tupper y, como no, me lo llevé pues me encanta.

Necesito solo la polenta cocida fría, mantequilla, parmesano rallado y un trozo de Fontina.
La Fontina es un queso de vaca típico de los Alpes, con un sabor bastante fuerte y que podréis encontrar en tiendas de especialidades italianas o queserías especializadas.

Corto la polenta a lonchas y las del queso más finas.








En una fuente enmantequillada dispongo los trozos de polenta, luego el queso.
Espolvoreo de parmesano rallado y le pongo trocitos de mantequilla por encima.
Lo introduzco en el horno a 200° hasta que quede tostadito.


Normalmente lo pongo directamente en la mesa, pero hoy lo he colocado en una fuente para hacerle la foto. Menos mal que ya está aquí, porque al cambiarlo de plato se enfría enseguida.
¡Córcholis! Ya se lo ha comido y se ha sentado a la mesa esperando el primer plato.
Me voy pitando a servir el resto antes de que me muerda.


martes, 26 de noviembre de 2013

¡A TRABAJAR!


Hoy ha venido mi hermana a cenar. Ha llegado pronto y me ha dicho que tenía ganas de una sopita.

Cada vez que va al restaurante se pone ciega de comida, y entonces cuando viene a mi casa siempre quiere hacer régimen. Pues bien. Le ha tocado trabajar. Cortar verdura pequeñita.


Con una zanahoria, un calabacín, media cebolla, un trozo de calabaza, un puñado de espinacas, un puerro, una ramita de apio, dos tomates de colgar, aceite, sal, una hoja de laurel, un chorrito de vino blanco y agua, vamos a hacer una sopa juliana a mi manera.









No he sido mala, la he ayudado y entre las dos hemos cortado todo muy pequeñito.
Ahora me toca a mi ponerme en los fogones.

En una olla alta pongo tres cucharadas de aceite, la hoja de laurel y la cebolla picada. Lo rehogo y al cabo de un minutito le agrego los tomates. Remuevo y dejo que cueza unos dos minutos.

Le añado las verduras y las cubro de agua. Pongo la sal y un poco de vino blanco. Tapo y dejo cocer a fuego suave durante media hora.

Ya tiene su sopita light caliente de verduras. Mañana ya puede volver a ponerse morada comiendo.


viernes, 22 de noviembre de 2013

TÓ PÁ MI SOLITA


Ayer a mi madre le sobró un lenguado a filetes que, como dice Pilar, todavía movía la cola.
Como es más maniática que yo, afirma que el pescado hay que comerlo el día que se compra y, aunque era recién comprado, dijo que lo iba a congelar.

A ver eso, en mi humilde opinión, es una barbarie. Se puede comer al día siguiente y no pierde sabor, pero si lo congelas, sobre todo el lenguado, luego queda más seco.

Hoy, como no va a venir nadie a comer me lo voy a agenciar yo solita a la menier pero Light.

Solo necesito lenguado, mantequilla, harina, sal y pimienta.



















Lo paso por harina, un poco de sal y lo sofrío suavemente dos minutos por cada lado con muy “poca” mantequilla.
Y digo poca, porque así es más ligero.

Si no hay salsa, no hay pan “mojao”.