martes, 17 de diciembre de 2013

PARA ENTRAR EN CALOR


He vuelto de la compra y me tiemblan hasta los dientes. No porque se me caigan, si no por el biruji que hace en la calle.
Y hacía tanto frío que he decidido hacer un caldo de carne marrón para entrar en calor. Se llama así porque queda bastante oscuro y con mucho sabor.


Saco del congelador unos huesos de ternera de la parte de la rodilla y unos cuantos trozos con tuétano. Estos últimos son los que le quité a la carne del ossobuco cuando hice el gulash.

Recopilando ingredientes:  400gr de huesos de la rodilla, 400gr de ossobuco, una cebolla, una zanahoria, una ramita de apio, un puerro pequeño, un puñado de setas, un tomate de colgar, una hoja de laurel romero, una ramita de tomillo, dos ramitas de perejil, trocitos de mantequilla, un dedal de vino blanco, un clavo, tres bayas de enebro, sal y pimienta en grano.








En una bandeja de horno pongo los huesos de la rodilla con la zanahoria, el puerro, la ramita de romero y media cebolla troceadas. Les pongo unos trocitos muy pequeños de mantequilla por encima, el vino y los dejo tostarse en el horno a 240° unos 45 minutos, dándoles la vuelta.
Los trozos de cebolla restante los pongo en una plancha antiadherente y los tuesto.


Cuando lo del horno está tostadito lo coloco en una olla alta con la cebolla tostada, el tomate pelado y los huesos del ossobuco.
En la rustidera que he utilizado le pongo un poco de agua, rasco el fondo y las paredes y se lo añado.

Añado unos dos litros de agua, le pongo sal y lo dejo hervir. Lo voy espumando hasta que esté claro.
Seguidamente le añado las hierbas, las setas, las bayas y la pimienta.
Lo dejo hervir tapado unas dos horas a fuego muy lento.


Ya lo he colado y me he preparado una fuente con los huesos y una buena taza de caldo.
Voy a disfrutar con los ternillos, los trozos de carne y el tuétano, seguro que ya no tendré frío.

 
Me ha sobrado bastante caldo, pues lo pondré en la nevera y mañana cuando esté frío le quitaré la capa de grasa de encima y lo congelaré para poder utilizarlo en otra receta.

domingo, 15 de diciembre de 2013

TROPEZANDO EN EL MAIZAL


He vuelto a hacer la sopa de verduras o sopa juliana, pero ha llegado el momento de hacerla especial.
Ya sabéis que todo lo que luego puedo utilizar para cocinar lo congelo y justamente hoy me he tropezado en el congelador con la polenta sobrante que me dio mi madre.

Con la sopa, aceite de oliva y polenta (harina de maíz hervida) voy a cambiar el menú de hoy.

Cojo del congelador unos trozos de polenta y los dejo descongelar un momento.
Los corto a cuadraditos, los pongo encima de papel de horno y los pincelo con un poco de aceite.
Los dejo secar y gratinar a 200°, son más buenos fritos pero no tengo freidora.
Cuando están listos caliento la sopa y la trituro añadiendo un poco de aceite consiguiendo así una crema suave y aterciopelada.
La pongo en el plato, le hago una espiral de aceite puro de oliva y le echo los trocitos de polenta crujientes.

Y ya tengo un plato para escribir en la carta de un restaurante de diseño: 
“Delicia de verduras con tropiezos de maíz”


viernes, 13 de diciembre de 2013

LAS ÚLTIMAS DE LA FILA


Hoy ha venido a verme mi madre y me ha traído la última recogida de la huerta veraniega. La fila de las judías verdes, plantadas en hileras, han dado sus últimos frutos.

Las voy a usar. Solo necesito las pocas judías que me ha traído, unos cien gramos, una tranchete, un par de puñados de queso rallado y un poco de bechamel.

Hago medio litro de bechamel (mirar: grumitos pal cola-cao). Hiervo las judías unos ocho minutos.

En una fuente de horno enmantequillada pongo un poco de bechamel, luego una capa de judías y una tranchete.
Luego vuelvo a poner una capa de judías, las cubro con el resto de la bechamel y las espolvoreo bien de queso rallado.

Unos trocitos de mantequilla por encima y al horno a 200° unos 15 minutos. Lo justo para que se dore por encima.

Ya tengo mi verdura del día.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

ÑAM, ÑAM… ÑOK, ÑOK


Esta vez voy a complicar un poco la receta. No porque sea difícil, sino porque es un poco “empastifadora”, o sea pringosa.
Voy a hacer unos ñoquis de requesón y espinacas.

Necesitaré una bolsa de espinacas, ricotta, huevos, harina, nuez moscada, sal, pimienta, parmesano rallado, mantequilla y salvia.
Haré un buen plato abundante, uno de esos que te servían antes en los restaurantes, no de los de diseño que son muy llamativos y decorados pero que pasas más hambre que el perro de un ciego.





Hiervo las espinacas con poquísima agua, las dejo enfriar en el colador y las estrujo para que queden lo más secas posible.




En un bol mezclo 100gr de ricotta (requesón de leche de vaca), 70gr de espinacas hervidas cortadas muy finas, 25gr de parmesano rallado, 25gr de harina, un huevo pequeño (pesaba 45gr)un cuarto de nuez moscada rallada, sal y pimienta. Lo pongo en la nevera más o menos una hora para que se endurezca.

Con las manos un poco mojadas para que no se me pegue, como para las albóndigas, hago un rollo con la masa, trabajándola con suavidad pues es muy tierna, y lo pongo en la tabla cubierta de harina.
Lo cubro de harina, lo corto a trocitos y los rebozo con delicadeza uno a uno para que se enharinen por todas partes.
Los pongo en una bandejita y los guardo en la nevera hasta la hora de comer.


Mira por donde mi hijo me ha llamado y preguntado que si lo invito. Este niño debe de tener un sexto sentido cuando cocino algo diferente.
¡Qué le vamos a hacer! Le he dicho que sí.
Ya tengo la mesa puesta y acaba de sonar el timbre del portero automático.

Le obligo a sentarse a la mesa pues los gnocchi tardan solo un minuto o dos en hacerse y hay que comerlos super-calientes.

Pongo una olla ancha con mucha agua y sal en el fuego y espero a que hierva.

En un cacito a parte pongo la mantequilla y la salvia para que se derritan.

En cuanto hierve el agua hay que echarlos por tandas para que no deje de hervir el agua. 


Cuando suben a flote los saco con una espumadera, los pongo en el plato, les echo la mitad de la mantequilla, un poco de queso rallado y tiro la segunda tanda. Escurro estos también, se los pongo encima de los otros y le tiro el resto de mantequilla.

Lo llevo a la mesa con un bol de parmesano rallado por si quiere ponerse más.


Menos mal que me ha dejado probar dos, el resto se lo ha comido en un santiamén y sin rechistar. 
Estaban tan buenos que me ha dicho: "Ñam, ñam.. ñok, ñok". 
Lógicamente no ha querido comer nada más.

Cuando los hago para más personas, hiervo, condimento y sirvo un plato a la vez, así todo el mundo los come calientes al momento. Es un poco rollo porque tienes que estar en la cocina, pero los comensales te lo agradecerán y ya te sentarás con el segundo plato.

lunes, 9 de diciembre de 2013

HOY ESTRENO


Mi amiga Cris me ha hecho un regalo maravilloso, o casi. Ella sabía que hace tiempo se rompió mi rallador eléctrico de verduras Moulinex que para hacer algunas recetas era imprescindible.
El caso es que me ha regalado una ralladora de verduras manual. ¿Será por eso de hacer ejercicio?
Pues hoy, que vienen mis hijos a comer, la voy a estrenar.
Por fin voy a poder hacer una ensaladilla deliciosa: la caprichosa.
Reconozco que un día intenté hacerla con las verduras que venden ya cortadas y envasadas, pero no funciona. Son duras y todas saben igual, a conservante.

Como ingredientes necesitaré 200gr de zanahorias, 100gr de apio-rábano, 100gr de pimiento rojo, 50gr de rabanitos, 50gr de mortadela y 50gr de queso de bola o emmental.

Lo primero que haré será la salsa para que esté bien fría y dura a la hora de usarla.
Para ello me harán falta, unos cuatro dedos de la botella de aceite y un huevo grande para hacer una mayonesa muy dura.

Una vez hecha le añadiré tres cucharadas de Ketchup, una cucharada vinagre, una de mostaza, una cucharita de café de salsa Lea Perrins, una pizca de azúcar, sal y pimienta. La guardo tapada en la nevera.

Corto la mortadela y el queso a tiritas. Ahora rebano el pimiento rojo con la cuchilla de rebanar. Cambio de cuchilla y rallo los rabanitos y las zanahorias. 

Pero a la hora de rallar el apio-rábano... ¡ay de mí! Empiezan los problemas. 
Es tan duro que el pobre aparatito de plástico o se tuerce, o se dobla, o se desmonta cada vez que le doy una pasada. 
Lo ato con cinta adhesiva y me armo de paciencia hasta que acabo con los 100 gramos de apio-rábano que necesito.

Mezclo las verduras con el queso y la mortadela, le añado la salsa suficiente para que la ensaladilla quede cremosa y la pongo en la fuente.



La he tapado con film transparente y la he puesto en la nevera. Ahora solo me falta pensar en qué les hago de primer plato, de segundo y de postre.

¡Jolines! 

¿Porqué me habré liado en hacer esta entretenida ensaladilla?


sábado, 7 de diciembre de 2013

YA NO ES UN PONGO


Cuando vino mi primo de Hungría me trajo un “pongo”. Un pongo es uno de esos regalos o recuerdos que te dan y que no sabes donde poner.
Ya sabéis como expliqué en el Bobo Blog que en casa tengo una pongo-estantería llena de souvenirs y regalos impensables.

Pues bien hoy he convertido un pongo del estante en ingrediente culinario. 

La bolsita, con cucharita decorada, de auténtica páprika de Budapest que me trajo mi primo como recuerdo, va a servir para hacer un fantástico Gulasch húngaro.

Como ingredientes necesitaré carne de ternera, cebolla, pimiento rojo, tomates de colgar, páprika dulce, pimentón picante, vino tinto, aceite, sal pimienta, agua y un cacito de gelatina de caldo de carne.









Como carne he comprado ossobucos porque son muy melosos.

Los he deshuesado, guardando los huesos para un caldo, y los he troceado en cuadraditos de aproximadamente tres centímetros.

He enharinado la carne y la he frito en una sartén honda antiadherente con un poco de aceite, a fuego alegre para sellarla. La quito y la reservo.

En el mismo aceite he trasparentado media cebolla, le he echado un chorrito de vino. Cuando ha evaporado le he añadido los tomates y el agua.

Remuevo y le añado el cacito de caldo, medio pimiento rojo cortado a cuadraditos y la carne reservada con su jugo.
Le añado tres cucharitas de café de páprika y, como no tenía pimentón picante, le he puesto tres guindillas que luego quitaré.


Lo dejo cocer tapado a fuego muy lento durante un par de horas y lo pongo en una fuente honda para que no se enfríe.


Ya lo he llevado a la mesa y, aunque la carne estaba super tierna y jugosa, me he puesto las botas untando el pan en la salsa.

jueves, 5 de diciembre de 2013

VACIANDO EL CAJÓN


He decidido hacer limpieza en el cajón de la verdura de la nevera.
Poca cosa hay. Veo dos zanahorias, un par de puñados de judías y un puerro.
¡Qué tristeza! Pues lo voy a enriquecer y voy a hacer un pastel de verduras o, mejor dicho, de restos de cajón.
Necesitaré también tres huevos, nata, mantequilla, pan rallado y hierbas. A última hora he tenido que añadir unas hojas de esa masa que compré, ya veréis porqué.

 



Con un pelín de mantequilla he pochado las judías verdes con unas hojas de albahaca. He hecho lo mismo con las zanahorias pero con romero. Al puerro le he añadido una cebolla y le dado un toque con una hoja de laurel.

He cogido tres boles y en cada uno he puesto un huevo y la tercera parte de la nata.


Enmantequillo y enharino un molde de silicona. 

En un bol añado las judías, mezclo y lo vierto en el molde.

He visto que hay poca verdura y sobra salsa. 


Para que no se mezclen los sabores he recuperado unos trozos de aquella masa milhojas que compré por equivocación y la he puesto encima como separación.
Ahora le toca al puerro con cebolla, lo mezclo, lo pongo y lo vuelvo a separar con milhojas.
Es el turno de las zanahorias. Lo mismo, la nata con el huevo y las zanahorias, pero al final le espolvoreo pan rallado y le coloco unos trocitos de mantequilla.

Lo he introducido en el horno a 180° pero cuando llevaba 20 minutos he comprobado que se estaba quemando por encima pero no había cuajado por abajo, ya lo decía yo: “Demasiado líquido y poca verdura”.
Entonces he bajado la temperatura a 150 y lo he dejado 20 minutos más.

Aquí os lo presento.

Volcado en la fuente está pálido, es lo que tienen los moldes de silicona.
Le he dado la vuelta pero le faltan las rayas.
Cortado está monísimo.

Superbueno.

martes, 3 de diciembre de 2013

OTRA VEZ SOLA


Ayer hablé con mi hijo y me dijo que vendría a comer.
¡Mentira!
Ni ha venido, ni ha llamado.

Tenía preparadas unas lonchas de tajo redondo para hacerle unas scaloppine al Marsala, pues me las voy a cocinar para mí. No todas, claro.

Necesitaré: carne, mantequilla, aceite, harina, vino Marsala seco, crema de vinagre balsámico, sal y pimienta.

 




Lo primero, como siempre, le doy una solemne paliza a la carne, así seguro que queda fina y tierna.
Paso por harina los trocitos de carne y los sofrío rápidamente por ambos lados en una sartén con aceite y mantequilla y los reservo.

En la misma sartén añado un buen chorro de Marsala, un poco de vinagre, salpimiento y, a fuego lento, dejo que se espese un poquito.
Ahora pongo la carne, dejo que se cocine un minuto por cada lado y la sirvo bien caliente.

sábado, 30 de noviembre de 2013

¡ADORABLES PLANTITAS!


Son un amor, siguen produciendo judías verdes.
Poquitas, pero suficiente para una persona, o sea yo mismamente. Hoy me las voy a preparar sin casi trabajar. Vamos, como siempre.


Con 70gr de tagliolini de huevo, 120gr de judías, media cebolla, 200gr de tomate congelado, mantequilla, aceite, y perejil  me voy a hacer un plato de pasta para chuparse los dedos.

Rehogo las judías y la cebolla con un poco de mantequilla y aceite. 
Cuando está transparente la cebolla, le añado el tomate, sal y pimienta.

Remuevo y le pongo una pizca de vino blanco.

Lo tapo y lo dejo cocer a fuego lento unos 20 minutos. 

Lo apago, le echo el perejil y lo reservo. 

Ahora hiervo la pasta un minutito menos de lo que pone, en este caso 5 en vez de 6.


Escurro los tallarines y los añado a la salsa. Los rehogo un poco para que cojan más sabor y los emplato.

Como para hacerles la foto los he puesto en un plato llano en vez de hondo, me voy corriendo a comerlos antes de que se enfríen.