Mientras estaba
cocinando me llamó mi hermana y le conté que estaba haciendo unos involtini de
pollo. Rápidamente me preguntó si los hacía con esas pechugas que han salido
nuevas y que están cortadas ultra-finas.
¿Mandeee?
Yo no sabía ni que
existían. Me cachis en la mar. Su información llegó demasiado tarde. Ya había
cortado las pechugas y me habían salido de pena, unas grandes, otras más
gorditas. Si lo llego a saber antes, las busco por doquier.
Bueno lo hecho, hecho
está. Voy a rellenarlas de espinacas y mozzarella, así mi hijo comerá algo de
verdura.

Hiervo unos 150 gr de
espinacas congeladas, hoy no tenía frescas, las escurro bien y las paso por una
sartén con un poco de mantequilla y unas hojitas de albahaca para que pierdan
el agua y cojan sabor.
Las enrollo y las fijo con un
palillo. Las he cortado tan mal que me las he visto y deseado para poder
enrollarlas intentando que no se saliera el relleno. Recomiendo vivamente que
se utilicen las pechugas sugeridas por mi hermana.
En una sartén con aceite
y mantequilla sofrío los rollitos previamente enharinados. Cuando están dorados
por todos los lados les echo un buen chorro de vino blanco y las espinacas que
me habían sobrado. Los tapo y los dejo
cocer un cuarto de hora dándoles la vuelta y vigilando que no se queden sin
salsa, si hace falta les añado un poco de agua o caldo.
Con la media mozzarella que ha sobrado haré una fantástica ensalada caprese a mi manera, receta que ya explicaré otro
día.
Como a mi hijo no le gusta el tomate crudo, él se comerá los involtini y yo la ensalada.
1 comentario:
K delicia ✌✌✌✌
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