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lunes, 21 de julio de 2014

CONTUNDENTE


Ayer por la tarde estábamos mi madre y yo en la cocina sin saber que hacer. Nos aburríamos un montón ya que las gallinas, los gatos y los perros ya estaban alimentados y arreglados.

Se me ocurrió decirle que podíamos arreglar también el goloso de mi padre y hacerle unos flanes. Como siempre dice que los flanes no saben a nada, decidimos hacer unos flanes de vainilla contundentes y personalizados.

Necesitamos una caja de flan Royal de vainilla, un litro de leche entera, dos huevos, una naranja y azúcar.




En una olla mezclamos los polvos del flan con la leche que recetan pero le añadimos dos yemas de huevo. Lo pusimos al fuego y esperamos el tiempo que marca la caja.

Mientras exprimimos media naranja y le añadimos siete cucharadas de azúcar para hacer el caramelo. Lo pusimos en el fuego y, cuando empezó a ponerse moreno, lo sacamos y lo distribuimos en las flaneras.



Rápidamente, para que se mezclara un poco, le echamos la mezcla encima. A la nevera y a esperar.

Deliciosos, contundentes y alimenticios. 

Mi padre los encontró muy buenos. 


No me extraña, eran flanes de huevo más flanes de vainilla más fruta y estaban super energizados.

lunes, 17 de febrero de 2014

COLUMPIÁNDOME EN EL CAMPO


Llevo varios días sin escribir porque estoy pasando una temporada en casa de mi madre que vive en el campo.
A parte el hecho de que siempre quiere guisar ella, de que no se espera a que haga las fotos antes, durante y después del plato, la ADSL que tenemos aquí es Keniata y, al ver que tardaba un montón en publicar, he estado columpiándome en el blog.

Esta mañana he visto unas estúpidas peras y unas insípidas ciruelas, dos frutas que detesto, pero hay que aprovecharlas.
Para una tarta desordenada son frutas demasiado aguosas, por lo tanto haré frutas hervidas, sin añadir azúcar que eso engorda.





Lavo, pelo y corto a trocitos las dos peras y las seis ciruelas que tengo.

Pongo la fruta en una olla con medio vaso de agua y la dejo hervir a fuego suave durante una horita removiendo de vez en cuando para que no se pegue, hasta que esté tierna.

Una vez cocida, si veo que queda demasiado aguosa, le subo el fuego y, siempre removiendo, dejo que se espese un poco.





Ya está.
Espero que se enfríe y la pruebo.
Sigue sin gustarme y seguramente no me la comeré, pero para desatascar las tuberías humanas, va de maravilla y a lo mejor se la comerán mis padres. 

miércoles, 8 de enero de 2014

¡QUÉ ES ESO?


En la carpeta de imágenes para recetas tenía abandonado este dulce que hice cuando aún tenía algunas hojas de aquella masa filo comprada por error.
Ese día se me ocurrió hacer unos barquillos.

Con azúcar glacé vainillado (le había puesto dentro una vaina de vainilla), mantequilla y la pasta filo me metí de lleno en la cocina.



Lo primero reblandecí bien 40gr de mantequilla y la mezclé con dos cucharadas de azúcar vainillado.

¿Cuánta cantidad necesitaba?
No tengo ni idea. Pero me quedaban cuatro tristes trozos de hoja de masa filo. Pues a agotarlos se ha dicho.
 
Los corté para que hubieran dos para cada uno. 

Los unté con la mantequilla dulce, y los enrollé. 

Quedaron un poco chafaditos pero los puse encima del papel del horno y los horneé durante unos 10 minutos a 180°.


Cuando llegó mi hijo y los vio me dijo: “¿Qué es eso tan raro que has hecho?”.
Al decirle que eran barquillos los llenó de nata, muuucha nata, y dijo que estaban bien.  

Si los vuelvo a hacer tendría que añadirles algo que le dieran sabor pues no tenían nada de especial. Eran tan solo una cosa dulce y crujiente.

jueves, 21 de noviembre de 2013

EDISON, LO MÁS PLUS


Ayer me llamó una amiga y de golpe se me ocurrió invitarla a cenar.
Todo perfecto, de primero una pasta al pesto, de segundo unos scaloppine a la romana acompañados de acelgas con salsa holandesa, pero… no tenía nada de postre.
¡Se me enciende una bombilla!
Gracias Thomas Alva Edison por inventarla, no sé que haría sin ella.

Tengo una caja de barquillos, neulas en Catalunya, que compré en un día de esos llamados “antojo-day”. 
Un spray de nata por si viene mi hijo y la quiere con los fresones. 
Cacao puro y café en polvo, siempre hay en la despensa.

Y aquí está el postre.

Esprayada de nata, espolvoreada de café molido y cacao, otra esprayada de nata para darle dos colores y un par de barquillos clavados.













Parece un postre de Disney.
Jajaja, he escrito "designer" y el corrector ha puesto "Disney".

También vale…jajaja.

sábado, 2 de noviembre de 2013

SAN TULI CANASTILLAS


Mi gato y yo, no tenemos un día concreto para celebrar nuestro santo porque nuestro nombre es raro, raro, raro. Para no ser menos que los demás, hemos pensado que el 31 de Octubre, día de todos los santos, seguro que hay un huequecito para nosotros.
El nombre a incluir es Tuli Canastillas, ya que prácticamente vive en los cestos de hoja de palma que le regaló Cris y que hay por toda la casa (ver blog de los gatos).

¿Qué mejor que hacer unos dulces especiales que se hacen para este día?

Bien, aunque ya pasó, haremos unos panellets, dulces típicos de la región catalana para el día de todos los santos.

Mi receta básica para que salgan aproximadamente dos quilos lleva un quilo de almendras molidas, 800gr de azúcar, dos huevos, dos cucharadas soperas de patata hervida o de boniato al horno, una pizca de ralladura de limón y unos dos quilos de piñones.

A partir de aquí, voy dividiendo para hacer unos pocos, porque si me los como todos puedo reventar.

Haré la décima parte de la receta dividida para las dos maneras, con patata y con boniato. Entonces necesitaré: 100gr de almendras, 80gr de azúcar, un huevo, la ralladura de limón, 200gr de piñones, una cucharadita de patata y una de boniato.

Hiervo la patata y pongo el boniato al horno. Cuando están cocidos los dejo enfriar, los pelo y los machaco.

Cojo dos recipientes y pongo 50gr de harina de almendra en cada uno. Al que haré con la patata le añado 40gr de azúcar, un minipellizco de ralladura de limón, un cuarto de yema de huevo. Al del boniato, como es dulce, le pongo un poco menos de azúcar, 35gr, y luego los mismos ingredientes que el otro.  

Mezclo bien y al primero le añado una cucharita de patata chafada, y al segundo una de boniato.
Los trabajo bien los dos hasta que la almendra vaya soltando su aceite y quede una pasta uniforme y brillante.

Hago unos cilindros para poder cortarlos a rodajitas y que queden más menos iguales. Hago unas bolitas, las paso por la clara de huevo y las dejo que se sequen un poquito para que queden pegajosas.

Voy poniendo las bolitas en una fuente llena de piñones y, una a una, las aprieto con las manos llenas de piñones para que se queden bien pegados. Este es el peor momento de la receta. Es un rollo, lento y a veces no hay manera de que se queden enganchados.

Las coloco encima de papel de horno y las pincelo con huevo batido (me he pasado con el huevo, se pincelan, no se ahogan).

Se cuecen unos diez o doce minutos a 180/200° en horno sin aire, según horno.


Los dejo enfriar, los despego y los pongo en una bandejita pastelera.

He probado uno de cada y han salido buenísimos los dos. Para mí un pelín dulces. La próxima vez que los haga les quitaré 200gr de azúcar a la receta completa.


Si sobran, aguantan mucho tiempo en una caja, pero tan poquitos en un par de días desaparecerán.

P.D.: Moi, he hecho 229 fotos para que me salieran 16 imágenes. ¡Qué lo sepas!

domingo, 20 de octubre de 2013

CANICAS BORRACHAS

Chiva, chivitas, pie bueno, tute, retute y guá… 

Me acabo de acordar de cuando jugaba a las canicas con mi hermano mayor. La verdad es que solo me dejaba jugar porque era tan mala que perdía siempre y él se quedaba con las mías.

Pues hoy voy a hacer unas canicas como postre en recuerdo de aquellos años de infancia pero las emborracharé un poco para alegrarme el día.
Estamos a las puertas de Noviembre y ya venden las primeras castañas, pues ese será el ingrediente base.

Necesitaré:
250 G - Castañas de ayer, peladas me salieron 170gr
45G - Chocolate Fondant
15 G – Azúcar
25 G – Avellanas tostadas más, si se quiere, las de la decoración
1 chupito de Ron
20 G - Mantequilla
Cacao puro

He querido utilizar las castañas que herví ayer para quitarlas de medio.

Habría que pasarlas por el pasapurés, pero como no tengo (pues pasó a mejor vida junto con el colador chino), trituro las avellanas y después les añado las castañas y el azúcar. Lo vuelvo a triturar todo. 



Reblandezco la mantequilla y el chocolate fondant y se lo añado junto con el ron, y trituro. 


Cuando la masa se vuelve homogénea hago unas bolitas, la mitad las coloco en una bandejita y las pongo en la nevera, y cuando están frías las paso por el cacao en polvo.

La otra mitad, las rebozo con más avellanas que he picado. 

Si se quieren rebozar con avellanas picadas, no hace falta enfriarlas, pero si se quieren hacer con cacao, es mejor 
porque si no, al estar tibias lo absorben y no quedan con el aspecto mate y polvoriento del cacao.

Ya están todas.


Las vuelvo a poner en la nevera y ya tengo un “quita-antojo-de-dulce” para después de cenar.

lunes, 2 de septiembre de 2013

DESDE ITALIA CON AMOR


Cada verano, la hermana de mi madre, mi tía, viene de Milán a veranear a España.
Siempre la espero para que me haga su fantástica tarta de melocotones. A veces no dejo ni siquiera que se enfríe. Tibia está deliciosa.
La suelo preparar para mis hijos, pero no me sale como a ella a pesar de que la hago exactamente igual.
Cuando le pregunto el porqué me contesta: ”Te falta el ingrediente principal, el amor”
Es mentira, lo juro. Amor, lo que es amor le pongo mucho, pero también mucha prisa. 
Será eso le digo. Y me contesta: ”Será”.

La receta es muy parecida a la de la tarta desordenada, pero cambia la fruta, ahora son melocotones pues en esta época están en su punto.
Hoy voy a hacer media receta pues sólo tengo dos melocotones, pero la completa lleva: 1Kg de melocotones ya pelados y troceados, 3 huevos, 5 cucharadas de azúcar, 5 cucharadas de harina, 100gr de mantequilla y un sobre de levadura.

¡Aaaaa trabajar!!!



Pelo y corto los melocotones, enmantequillo y emparrallo el molde de 22cm, derrito la mantequilla.
Bato las claras a punto de nieve, bato las yemas con el azúcar.
Añado la harina y la levadura a las yemas e incorporo la mantequilla derretida.
Agrego las claras y bato. Cuando obtengo una mezcla homogénea la vuelco en el molde.
Por encima distribuyo como puedo los melocotones.
Espolvoreo de azúcar y pongo unos trocitos de mantequilla.
La introduzco en el horno a 180° y la dejo más o menos 50 minutos.

La dejo enfriar casi del todo y desmoldo.
 Ya me he comido un trozo porque templadita está mucho mejor. ¿Habéis visto? Esta vez me he acordado de hacer la foto de la tarta entera.
He de reconocer que con la mitad de fruta e ingredientes ha quedado muy bajita, la receta completa es mucho más alta, bonita y jugosa.


sábado, 17 de agosto de 2013

¡VIVA EL VINO Y… LAS GALLINAS!


Ayer me llevé unos huevos de casa de mi madre y he pensado en hacerme un postre alegre y animoso, el zabaione o zabaglione.
Fácil, rápido, resultón y delicioso.

Necesito huevos, azúcar, vino Marsala seco (o Oporto seco) y vino blanco seco. Se puede hacer todo con Marsala, pero es más fuerte de gusto. 

Las cantidades son: una yema de huevo, una cucharada de azúcar y dos de vino por persona.

Se bate la yema con el azúcar hasta obtener una mezcla clarita espumosa y homogénea.
Se le añaden las cucharadas de vino y se mezcla suavemente.


Se pone al baño María y con el agua que hierva suavemente, se bate hasta que se nota que coge consistencia. Se vuelca en las copas y se lleva a la mesa tibio.
También se puede comer frío, pero templado es un postre realmente especial.


viernes, 12 de julio de 2013

POSTRE FUTBOLERO


Sin querer ofender a nadie, voy a hacer unos dulces en honor a los jugadores del Real Madrid: los merengues.
Pero mis merengues no son blandos y crudos por dentro como algunos que compraba, tienen que ser crujientes y ligerísimos, perfectamente cocidos también por dentro.

Necesitaremos:
100gr de clara de huevo
200gr de azúcar glacé vainillado
un pellizquito de sal
unas gotas de limón

Como se ve en las fotos, he calculado para hacer solo una clara, no sabía si en este horno me saldrían bien. Y en cuanto al azúcar glass o glacé para repostería, lo hago triturando el normal en el 123.

Lo primero es encender el horno a 80° o 100°.

Luego en un bol montamos las claras, cuando están durísimas se le añade el azúcar y se vuelve a batir. Luego se le ponen unas gotas de limón para que queden brillantes y se les quite un poco el sabor de huevo.
Se pone la masa en una manga pastelera y se hacen montañitas pequeñas, iguales y separadas encima del papel para horno.

¡A buenas horas mangas verdes!
No tengo manga pastelera y no pienso comprarla, lo voy a hacer con una cuchara.

Los introduzco en el horno. Al cabo de una hora lo he abierto y he comprobado que ya estaban duros, por lo tanto voy abriendo el horno de vez en cuando para sacar la humedad y así no se reblandezcan.
Han pasado las dos horas. Apago el horno pero los dejo dentro, con la puerta ligeramente abierta para que sigan secándose.

Han quedado maravillosos, blancos, brillantes y duros pero friables.
Como para mi eran demasiado dulces, me quise hacer un bocadillo de merengues con nata montada sin azúcar, ya que el contraste es increíble.
Todo mi gozo en un pozo. Me salió mantequilla como lo demuestra la receta anterior.

P.D.: Nata y merengues es la base de un típico dulce italiano: la Meringata. Pero esa es otra historia.