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viernes, 3 de octubre de 2014

EL CUÑADO DEL VECINO


Hoy voy a copiar un aperitivo-acompañamiento-aderezo que nos hizo el cuñado de mi vecino-amigo otro día que fuimos a comer a su casa.

Solo necesitaré cebollas dulces, vinagre de vino tinto, aceite, laurel, sal y pimienta.

La cosa es muy sencilla. Se chafan con el puño las cebollas limpias y se ponen a macerar durante 24 horas en vinagre. Yo les he añadido unas hojas de laurel, una chispa de sal y unos granos de pimienta.

Al día siguiente se escurren, se ponen en un recipiente y se cubren de aceite de oliva. 
Las guardas otro día en la nevera y las tienes listas para servirlas escurridas cuando quieras. Están estupendas como aperitivo, en las ensaladas o como acompañamiento.




No están mal, pero no me han salido tan sabrosas como a él.
Reconozco que no las he chafado, las he cortado con el cuchillo. 
No tengo la fuerza suficiente para hacerlo y, seguramente, esa ha sido la diferencia. 
Al chafarlas se rompen y el aderezo penetra en las grietas.

La próxima vez que las haga les daré con un mazo.




jueves, 18 de septiembre de 2014

VUELVOOO, A CASA VUELVOOO…


Ya he vuelto. Ya estoy en mi casa. Después de casi siete meses de mami, ya iba siendo hora de “vuelveee, a casa vuelveee, casi por Navidaaad”.

La verdad es que en casa de mis padres no he parado de hacer cosas. Guisar, poquito, poquito, pero del resto, de todo. El caso es que ya estoy aquí otra vez, y como me he traído algo de verdura de la huerta, hoy voy a hacer una preciosa berenjena rebozada. No es que sea muy difícil, pero tengo otro truco para ensuciar menos y por lo tanto, fregar poco.

Solo necesito la berenjena, un huevo, pan rallado, aceite y sal.

Lavo y corto la berenjena en rodajas. La pongo en un bol con huevo batido y sal.
Y aquí está el truco.
Con un trozo grande de papel para horno, le pongo el pan rallado y rebozo las berenjenas levantando de golpe los lados del papel para que el pan rallado les caiga encima. Luego lo doblo y lo presiono. Así no ensucio ni el plato ni las manos. Luego lo cierro con los restos y lo tiro directamente a la basura. ¿Cómodo, verdad?

Frío la rodajas con abundante aceite caliente y las pongo entre papel de cocina para quitarles el aceite sobrante. 

Les he puesto unas ramitas de albahaca para que en la foto queden más bonitas, pero la verdad es que no pintan nada con las berenjenas.

viernes, 25 de julio de 2014

TONTOS DE REMATE


Hoy en mi casa somos todos tontos. Os preguntaréis porqué. La respuesta es muy sencilla, hay un dicho que dice: “Tú eres tonto y comes flores”.
Pues bien, hoy en mi casa vamos a comer flores.
Esta mañana Cornelia, la compañera de mi hermano mayor, ha visto en el huerto unas enormes flores de calabaza y, tras preguntar si eran de nuestro terreno y no del vecino, las ha recogido para guisarlas.
Hay un montón, por lo cual deduzco que acabaremos tontos de remate.

Pero empecemos con la receta. Necesitaremos, las flores, unas mozzarellas, harina, agua con gas, sal, pimienta y aceite.
 
Lo primero se lavan, se les deja el tallo, se les quita el pistilo del centro y se dejan secar en un paño.

 



Las abrimos y las rellanamos con un trocito de mozzarella y una chispa de sal y pimienta. Las cerramos lo más posible en la punta para que no se salga el relleno.

Ahora se prepara la “pastella”, que no es más que la masa para rebozarlas. La hemos hecho solo con agua de soda (no tenía agua con gas), harina y sal para que no fuera tan enriquecida, pero se puede hacer también con huevo. Tampoco la hemos hecho muy espesa, así queda más ligera y no absorbe tanto el aceite. Estamos en verano y las cosas grasientas estropean la figura (a quien la tiene, claro).
 


Con la freidora al máximo, las mojamos en el rebozado y las freimos de dos en dos para que el aceite no se enfríe. 

Cuando están doraditas, las sacamos escurriéndolas hacia abajo para que salga el aceite que haya quedado dentro y las ponemos encima del papel de cocina.
En cuanto el papel haya absorbido el aceite, las ponemos en una bandeja, les echamos una pizca de sal y una espolvoreada de pimienta.

Y rápidamente antes de que se enfríen… a comerlas, cogiéndolas por el rabito. ¡Ojo, que por dentro queman!
Ya veis, somos tontos y comemos flores. Pero están de un buenooo...

miércoles, 23 de julio de 2014

GEMA ES GENIAL


El otro día estaba cortando, pelando y sacando las pepitas a la verdura del gazpacho. O sea, tomates, pimientos, cebollas y pepinos bien limpios y troceaditos para ponerlos en el Turmix y luego colarlo todo para que no quedaran trocitos. Pero llegó Gema.
Y me dijo: –¿Qué haces?–.
Le contesté que estaba preparando un gazpacho con la verdura fresca de la huerta. Se asombró y me dijo que estaba perdiendo el tiempo y trabajando inútilmente. Yo que adoro la rapidez, y odio el trabajar, le pedí urgentemente que me explicara el motivo.
–Muy sencillo –me explicó. –Usa la licuadora y así pones la verdura entera y te sale solo el líquido.


No le dí tiempo ni a darse la vuelta, que ya estaba yo pasando los ingredientes por la licuadora.

¡Qué razón tenía! Solo faltaba aliñarlo con sal, aceite y vinagre al gusto. Dejarlo en la nevera para que se enfriara y servirlo en copa.



Ya tengo un entrante fresco y ligero para el verano.
¡A la mesaaa!!!

domingo, 19 de enero de 2014

¡PUAAAJ!


Tenía ganas de verde y he hecho una crema de espinacas.

Necesité, un manojo de espinacas frescas, un tomate de colgar, una ramita de apio, una zanahoria, media cebolla, aceite, sal y pimienta. Normalmente le pongo un trozo de calabaza par darle un toque más suave, pero como no tenía la substituí por un puñado de ensalada Trocadero, esa que parece una rosa y que antes la llamaban francesa.

En una olla con tres cucharadas de aceite pocho la cebolla. Luego añado el resto de verduras, el apio, el tomate, la zanahoria y las espinacas, reservando la ensalada para el final. Lo cubro de agua y lo llevo a ebullición. Lo tapo y lo dejo hervir una media hora. Añado un puñado de ensalada y lo dejo cocer un cuarto de hora más.

En el túrmix lo trituro a velocidad máxima añadiendo poco a poco un chorro de aceite para que coja un aspecto aterciopelado.

Y ahora viene lo bueno.

Como había leído en Internet una receta de chips de espinacas, me pareció divertida y decidí copiarla.
Según explican, solo necesito espinacas, sal, pimienta y papel de horno.

Tenía que: elegir las hojas pequeñas y bonitas, lavarlas y quitarles el tallo; secarlas muy bien para que quedaran crujientes; disponerlas bien separadas sobre el papel en la bandeja del horno; ponerles sal al gusto y un poco de pimienta en polvo; introducirlas en el horno a 170° de 8 a 12 minutos según horno.
Al final tienen que quedar crujientes como chips y finas como hojas de papel. Hice varias tandas y dejé que se enfriaran.

Las puse de pie en mi plato para hacerles la foto y comerlas con la crema.

Puaaaj, puaaaj… ¡Vaya porquería! Amargas a más no poder. Malísimas. 

Menos mal que la crema, “sola”, estaba deliciosa.
O sea, otra receta de Internet para tirar al container.

Me reafirmo en lo dicho anteriormente: las recetas de internet son un timo.

Menos las mías, claro. Jejeje.

viernes, 13 de diciembre de 2013

LAS ÚLTIMAS DE LA FILA


Hoy ha venido a verme mi madre y me ha traído la última recogida de la huerta veraniega. La fila de las judías verdes, plantadas en hileras, han dado sus últimos frutos.

Las voy a usar. Solo necesito las pocas judías que me ha traído, unos cien gramos, una tranchete, un par de puñados de queso rallado y un poco de bechamel.

Hago medio litro de bechamel (mirar: grumitos pal cola-cao). Hiervo las judías unos ocho minutos.

En una fuente de horno enmantequillada pongo un poco de bechamel, luego una capa de judías y una tranchete.
Luego vuelvo a poner una capa de judías, las cubro con el resto de la bechamel y las espolvoreo bien de queso rallado.

Unos trocitos de mantequilla por encima y al horno a 200° unos 15 minutos. Lo justo para que se dore por encima.

Ya tengo mi verdura del día.

jueves, 5 de diciembre de 2013

VACIANDO EL CAJÓN


He decidido hacer limpieza en el cajón de la verdura de la nevera.
Poca cosa hay. Veo dos zanahorias, un par de puñados de judías y un puerro.
¡Qué tristeza! Pues lo voy a enriquecer y voy a hacer un pastel de verduras o, mejor dicho, de restos de cajón.
Necesitaré también tres huevos, nata, mantequilla, pan rallado y hierbas. A última hora he tenido que añadir unas hojas de esa masa que compré, ya veréis porqué.

 



Con un pelín de mantequilla he pochado las judías verdes con unas hojas de albahaca. He hecho lo mismo con las zanahorias pero con romero. Al puerro le he añadido una cebolla y le dado un toque con una hoja de laurel.

He cogido tres boles y en cada uno he puesto un huevo y la tercera parte de la nata.


Enmantequillo y enharino un molde de silicona. 

En un bol añado las judías, mezclo y lo vierto en el molde.

He visto que hay poca verdura y sobra salsa. 


Para que no se mezclen los sabores he recuperado unos trozos de aquella masa milhojas que compré por equivocación y la he puesto encima como separación.
Ahora le toca al puerro con cebolla, lo mezclo, lo pongo y lo vuelvo a separar con milhojas.
Es el turno de las zanahorias. Lo mismo, la nata con el huevo y las zanahorias, pero al final le espolvoreo pan rallado y le coloco unos trocitos de mantequilla.

Lo he introducido en el horno a 180° pero cuando llevaba 20 minutos he comprobado que se estaba quemando por encima pero no había cuajado por abajo, ya lo decía yo: “Demasiado líquido y poca verdura”.
Entonces he bajado la temperatura a 150 y lo he dejado 20 minutos más.

Aquí os lo presento.

Volcado en la fuente está pálido, es lo que tienen los moldes de silicona.
Le he dado la vuelta pero le faltan las rayas.
Cortado está monísimo.

Superbueno.

jueves, 28 de noviembre de 2013

UNA TIENDA NUEVA


No hace mucho enfrente de mi casa abrieron una tienda de frutas y verduras.
A parte de tener todo muy fresco, venden unas bandejitas con verdura fresca y limpia.
¡Qué maravilla!

Ayer compré unos corazones de alcachofas ahorrándome así el que se me pongan las manos negras al limpiarlas.
Las compré porque estaban listas, pero ahora tengo que guisarlas.
Como tengo un rollo de pasta brisa, antes de que caduque, voy a hacer una quiche de alcachofas.
Necesito las alcachofas, la pasta brisa, media cebolla, sal, pimienta, mantequilla, huevos y los ingredientes para la bechamel.

Corto la cebolla y las alcachofas y las sofrío con un poco de mantequilla. Cuando han cogido color les añado un poco de agua para acaben de cocer y las reservo.


Hago poquita bechamel, como describo en el post Grumitos pal cola-cao.

En un bol mezclo el huevo, solo he usado uno porque hay poca verdura, con la bechamel y le añado las alcachofas.

Forro con pasta brisa un molde de quiche, enmantequillado y enharinado. Le recorto la pasta sobrante y, para no tirarla, la corto a tiras y así las pondré por encima como decoración.

Relleno el molde con la mezcla de alcachofas, le coloco las tiras de masa cruzadas, doblo los bordes hacia dentro y lo pincelo con huevo batido.

Lo introduzco en el horno a 180° durante más o menos media hora.
Cuando la veo dorada por encima la saco.

He cortado un trozo para probarla y estaba tan buena que, pasito a pasito y aunque es muy pronto, me he comido la mitad.

sábado, 16 de noviembre de 2013

NO SE HABÍAN ACABADO


El domingo pasado se me ocurrió ir a ver la huerta de mi madre. Ella me había dicho que ya no regaba porque no había nada para recoger, pero por darme un paseo, fui igualmente.
Cual fue mi sorpresa al ver que unas pobres plantas, que estaban más secas que un bacalao, tenían un montón de judías verdes colgando.
La verdad es que no eran las pequeñitas que recogimos todo el verano. Mejor dicho, eran bastante gordas. Me dieron pena y, tras recogerlas, las regué. No iba a dejarlas morir de sed.

El caso es que las tenía en la nevera y no sabía como guisarlas. Urgentemente llamé a mi madre para ver si me daba una idea, y me la dio.

Haz un “polpettone ligure”.

Y así lo hice.

Para dos necesito, más o menos, 250gr de patatas, 125 de judías verdes, un huevo, pan rallado, queso parmesano rallado, nuez moscada, perejil, mantequilla, sal y pimienta.


Lo primero pongo las patatas a hervir en agua fría. Tendría que hervirlas con piel, pero tardan más.

Mientras tiro las judías en agua hirviendo con sal y las hago unos 12 minutos pues a pesar de ser grandes, son muy tiernas.

Cuando está todo cocido lo escurro y espero que no queme demasiado. Las patatas las paso por un chafa-patatas y las judías las corto muy pequeñitas.

A las patatas les añado el huevo, un puñado de queso rallado, la mantequilla derretida y la nuez moscada. Remuevo y le pongo las judías y el perejil. 


Mezclo bien y cuando está amalgamado relleno una fuente de horno forrada de papel.
Le espolvoreo pan rallado y le pongo unos trocitos de mantequilla.


Solo me queda ponerlo en el horno a 180/200 durante unos 25/30 minutos, o sea cuando vea que está doradito y crujiente por encima.


Tenía que haberlo puesto en un molde pastelero embadurnado con mantequilla y pan rallado, como si fuera una tarta. 

Como se ve en la foto, no he podido desformarlo, se cuarteaba, y he tenido que recortar el papel para ponerlo en la fuente.

Un poco feo, pero delicioso.