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viernes, 8 de agosto de 2014

ÉSTE SÍ QUE ES CHULO


Hace tiempo hice un aspic de gelatina con pollo, precisamente en el post “tembloroso segundo”. La verdad es que, a pesar de estar muy bueno, daba pena verlo. Hoy lo voy a hacer mucho más llamativo y espectacular, a ver si así a mi madre le apetece ya que últimamente está muy caprichosa.

He encontrado en la nevera un sobre de lacón, pues le añadiré unos pimientos escalibados, unas judías verdes y unos huevos duros. Color no le va a faltar.

Lo primero hago la gelatina. Con un litro y medio de agua, a la que le he añadido una hoja de laurel, unos granos de pimienta, tres cucharadas de salsa de soja, cuatro o cinco de vinagre de vino tinto y sal, sigo las instrucciones de los sobrecitos de gelatina neutra.

La dejo reposar hasta que esté a temperatura ambiente mientras hiervo las judías y corto a cuadraditos el jamón y el pimiento. Rebano los huevos duros y cuando están frías corto las judías dejando alguna entera para hacer un dibujo.



Voy a explicar el sistema sin fotos, pues con las prisas, me olvidé de hacerlas, solo tengo ésta del corte. Pongo más o menos un centímetro de gelatina en el fondo de un molde de silicona con agujero central. Lo dejo en la nevera hasta que esté duro. Ahora coloco las rodajas de huevo duro y las cubro con un poco más de gelatina. Es importante que la gelatina que voy añadiendo no esté caliente porque derretiría la de abajo y se saldrían los ingredientes. 

Lo dejo enfriar y le pongo una capa de judías y lacón procurando que no toque los bordes del recipiente. Lo cubro con un poco más de gelatina y dejo enfriar. En cuanto esté duro, suele tardar entre 10/15 minutos cada vez, coloco el pimiento a tiras y el resto de jamón, lo cubro todo con gelatina hasta que quede más o menos un centímetro por encima del relleno. Otra vez a la nevera, pero durante un mínimo de dos horas para poder desmoldarlo con tranquilidad.

Es hora de comerlo. Lo desmoldo y lo pongo en la fuente.
Mirar la diferencia de éste, con "bujero" y todo, al anterior.
¡Precioso! Cada día lo hago mejor, es que no tengo abuela…jajaja.

sábado, 2 de agosto de 2014

TRANSPARENCIAS

He vuelto a derpertarme muy muy pronto, claro me quedé dormida a las diez. He abierto la nevera para desayunar, y he visto medio plato de ensaldilla que sobró de ayer. Si la dejo así va a hacer un montón de viajes de la mesa al frigorífico y al final se sabrá el camino de memoria e irá sola. No está mala, pues como ya he dicho es de ayer y, para no repetir plato, la voy a disfrazar.
En vista de que las transparencias están de moda, voy a hacer un plato transparente e impactante, a ver si así se acaba.

Necesito, la ensaladilla sobrante, jamón dulce cortado gordo, gelatina neutra, pepinillos, vinagre, soja, pimienta, clavos, laurel y sal.

Primero hago un litro de gelatina según las instrucciones pero, al agua que tiene que hervir, le añado dos cucharadas soperas de soja, tres de vinagre de vino tinto, unos granos de pimienta, dos o tres clavos, una hoja de laurel y sal al gusto. Lo mezclo y lo dejo a temperatura ambiente.

En una fuente lo suficientemente honda para que quepan los rollitos de pie, pero con suficiente margen para poder cubrirlos, pongo una capa de un centímetro de gelatina y la dejo enfriar en la nevera.


Ahora relleno las lonchas de jamón dulce como si fueran canelones obteniendo unos rollos que cortaré más pequeños y a los cuales les voy a poner una rodaja de pepinillo en cada lado, así evito que se salga la ensaladilla.

 







Cuando está suficientemente dura le dispongo encima los rollitos y les añado gelatina hasta media altura para que se solidifique y no floten. Lo vuelvo a introducir en la nevera y, a la media hora más o menos, los relleno hasta cubrirlos con un dedo de grosor de gelatina.

Los vuelvo a poner a la nevera y, en dos horas ya están listos.


Se pueden servir en la misma bandeja, pero me las he ingeniado para desmoldarlos. Lo ideal hubiese sido un molde de silicona, pero a falta de pan buenas son tortas. He colocado la fuente boca abajo y le he enchufado el secador de pelo para derretir un poco la gelatina que está en contacto con el cristal.
¡Ha funcionado!

miércoles, 23 de julio de 2014

GEMA ES GENIAL


El otro día estaba cortando, pelando y sacando las pepitas a la verdura del gazpacho. O sea, tomates, pimientos, cebollas y pepinos bien limpios y troceaditos para ponerlos en el Turmix y luego colarlo todo para que no quedaran trocitos. Pero llegó Gema.
Y me dijo: –¿Qué haces?–.
Le contesté que estaba preparando un gazpacho con la verdura fresca de la huerta. Se asombró y me dijo que estaba perdiendo el tiempo y trabajando inútilmente. Yo que adoro la rapidez, y odio el trabajar, le pedí urgentemente que me explicara el motivo.
–Muy sencillo –me explicó. –Usa la licuadora y así pones la verdura entera y te sale solo el líquido.


No le dí tiempo ni a darse la vuelta, que ya estaba yo pasando los ingredientes por la licuadora.

¡Qué razón tenía! Solo faltaba aliñarlo con sal, aceite y vinagre al gusto. Dejarlo en la nevera para que se enfriara y servirlo en copa.



Ya tengo un entrante fresco y ligero para el verano.
¡A la mesaaa!!!

lunes, 30 de diciembre de 2013

EL DÍA ANTERIOR


Cenas, comidas, cenas, comidas,…
En estas fiestas no se hace más que comer y comer.
Y yo, guisar y guisar.
Tengo que adelantar la “faena” y hacer platos que se conserven bien para descansar el 31 por la tarde y poder tener un aspecto deslumbrante en Nochevieja.
El menú será sencillo pero bueno.

De primero una lasaña (ver: A mis guapísimas triples A’s) que las voy a hacer hoy 30 por la mañana.
De segundo la falsa langosta de rape (ver: Engañando al personal), que también puedo preparar el día antes.
De entrante tendré, para los más frioleros, un caldo de carne marrón (ver: Para entrar en calor), pero también haré unos huevos rellenos, que son muy llamativos, buenos, fáciles de hacer y que, tapados en la nevera, aguantan un par de días. Razón por la cual también los haré hoy.

Necesito huevos, una mayonesa compacta, atún, alcaparras, pepinillos y ensalada tierna.

Pongo los huevos en agua fría con sal. Cuando empieza a hervir calculo unos 10 minutos. Los apago y los pongo bajo el agua fría.

Hago una mayonesa bien dura con limón (ver: Sobrinaaa…). 
En el 123 pongo el atún, una cucharada de alcaparras, dos cucharadas de pepinillo en vinagre, un huevo duro y lo trituro.

Añado dos o tres cucharadas de mayonesa y lo vuelvo a triturar para que quede homogéneo. 

Lo pongo en un bol y le pongo más mayonesa, hasta que quede la cantidad suficiente para rellenar todos los huevos.

Parto por la mitad los huevos duros, quito la yema y la reservo. Los pongo en una fuente con ensalada por debajo para que no se muevan y no se vuelquen. Los relleno con la mezcla y por último les rallo por encima las yemas.

He hecho dos bandejas, supongo que tendré suficiente. Hago una foto y los pongo tapados en la nevera para mañana.

El caldo se está haciendo, la boloñesa también, el rape ya está enfriándose. Voy a seguir cocinado.

¡Adiós, hasta el año que viene!

¡Feliz 2014 a tod@s! 

sábado, 28 de diciembre de 2013

CAMBIO DE PLANES


Para el día de Navidad, ya que vienen todos a comer como cada año, había pensado en hacer, entre otras cosas, unas fantásticas gambas de Palamós a la plancha.
Cual fue mi desilusión al ir, el 24 por la tarde a comprarlas y que me dijeran que ya no había. Tenía que haberlas encargado.
Me ofrecieron otras que no eran ni tan grandes ni tan sabrosas, razón por la cual decidí cambiar de planes y por consiguiente de menú.
Hice coctel de gambas.

Con cinco gambas por persona, dos ensaladas limpias de troncho y nervio, aceite y sal gorda, tengo suficiente.

Para la salsa, muy sencillo: una mayonesa muy dura, Ketchup, mostaza, salsa Worchester, coñac y nata.



Lo primero tengo que hacer la salsa. 


Hago una mayonesa de dos huevos sin vinagre ni limón, le añado tres cucharadas de Ketchup, una de mostaza, una de salsa Perrins, una de coñac y una de nata (opcional).
No la he puesto porque viene mi padre y está a régimen. 

Mezclo con la batidora a velocidad mínima para que no quede demasiado blanda la mayonesa y la guardo en la nevera para que endurezca.

Ahora corto la ensalada muy finita y también la guardo, tapada con film transparente, en el frigorífico.


En una sartén grande paso un trozo de papel de cocina untado de aceite y la pongo al fuego.
Cuando está caliente le echo sal gorda y las gambas. Las sofrío a fuego fuerte dos minutos por cada lado y las reservo. Cuando están suficientemente frías, las pelo obteniendo las colas limpias.

Ya tengo todos los ingredientes preparados, voy a montar el coctel.

Como ya sabéis que no me gusta limpiar he comprado unas copas de plástico que luego tiraré directamente a la basura, y dicho sea de paso así puedo estar de fiesta y no de lavaplatos.

En el fondo de la copa pongo una cucharada de salsa, luego un puñado de ensalada, otra cucharada de salsa y por último coloco las colas de gamba.

 



Ya está. 

Los he tapado con papel de plata y guardado en la nevera no sin antes hacer la foto de rigor.

¿A qué ha quedado mona?





jueves, 5 de diciembre de 2013

VACIANDO EL CAJÓN


He decidido hacer limpieza en el cajón de la verdura de la nevera.
Poca cosa hay. Veo dos zanahorias, un par de puñados de judías y un puerro.
¡Qué tristeza! Pues lo voy a enriquecer y voy a hacer un pastel de verduras o, mejor dicho, de restos de cajón.
Necesitaré también tres huevos, nata, mantequilla, pan rallado y hierbas. A última hora he tenido que añadir unas hojas de esa masa que compré, ya veréis porqué.

 



Con un pelín de mantequilla he pochado las judías verdes con unas hojas de albahaca. He hecho lo mismo con las zanahorias pero con romero. Al puerro le he añadido una cebolla y le dado un toque con una hoja de laurel.

He cogido tres boles y en cada uno he puesto un huevo y la tercera parte de la nata.


Enmantequillo y enharino un molde de silicona. 

En un bol añado las judías, mezclo y lo vierto en el molde.

He visto que hay poca verdura y sobra salsa. 


Para que no se mezclen los sabores he recuperado unos trozos de aquella masa milhojas que compré por equivocación y la he puesto encima como separación.
Ahora le toca al puerro con cebolla, lo mezclo, lo pongo y lo vuelvo a separar con milhojas.
Es el turno de las zanahorias. Lo mismo, la nata con el huevo y las zanahorias, pero al final le espolvoreo pan rallado y le coloco unos trocitos de mantequilla.

Lo he introducido en el horno a 180° pero cuando llevaba 20 minutos he comprobado que se estaba quemando por encima pero no había cuajado por abajo, ya lo decía yo: “Demasiado líquido y poca verdura”.
Entonces he bajado la temperatura a 150 y lo he dejado 20 minutos más.

Aquí os lo presento.

Volcado en la fuente está pálido, es lo que tienen los moldes de silicona.
Le he dado la vuelta pero le faltan las rayas.
Cortado está monísimo.

Superbueno.

jueves, 28 de noviembre de 2013

UNA TIENDA NUEVA


No hace mucho enfrente de mi casa abrieron una tienda de frutas y verduras.
A parte de tener todo muy fresco, venden unas bandejitas con verdura fresca y limpia.
¡Qué maravilla!

Ayer compré unos corazones de alcachofas ahorrándome así el que se me pongan las manos negras al limpiarlas.
Las compré porque estaban listas, pero ahora tengo que guisarlas.
Como tengo un rollo de pasta brisa, antes de que caduque, voy a hacer una quiche de alcachofas.
Necesito las alcachofas, la pasta brisa, media cebolla, sal, pimienta, mantequilla, huevos y los ingredientes para la bechamel.

Corto la cebolla y las alcachofas y las sofrío con un poco de mantequilla. Cuando han cogido color les añado un poco de agua para acaben de cocer y las reservo.


Hago poquita bechamel, como describo en el post Grumitos pal cola-cao.

En un bol mezclo el huevo, solo he usado uno porque hay poca verdura, con la bechamel y le añado las alcachofas.

Forro con pasta brisa un molde de quiche, enmantequillado y enharinado. Le recorto la pasta sobrante y, para no tirarla, la corto a tiras y así las pondré por encima como decoración.

Relleno el molde con la mezcla de alcachofas, le coloco las tiras de masa cruzadas, doblo los bordes hacia dentro y lo pincelo con huevo batido.

Lo introduzco en el horno a 180° durante más o menos media hora.
Cuando la veo dorada por encima la saco.

He cortado un trozo para probarla y estaba tan buena que, pasito a pasito y aunque es muy pronto, me he comido la mitad.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¡QUIETO LEÓN!


En casa llegan todos como leones, muertos de hambre, y tengo que sacar la silla y el látigo para que no entren en la cocina.
Para entretener a mi hijo, que ha vuelto de NY, voy a hacer un aperitivo caliente.
No es bien, bien, un aperitivo, es un entrante y, si lleva varias capas, es un primer plato contundente, pero para que mi muchacho no atraque la nevera se lo voy a servir antes de llamarlo a la mesa.

El otro día a mi madre hizo polenta (puré hecho con harina de maíz) con su máquina eléctrica maravillosa, la que no tiene que darle vueltas una hora y media como se hacía antiguamente. 
Le sobró un buen Tupper y, como no, me lo llevé pues me encanta.

Necesito solo la polenta cocida fría, mantequilla, parmesano rallado y un trozo de Fontina.
La Fontina es un queso de vaca típico de los Alpes, con un sabor bastante fuerte y que podréis encontrar en tiendas de especialidades italianas o queserías especializadas.

Corto la polenta a lonchas y las del queso más finas.








En una fuente enmantequillada dispongo los trozos de polenta, luego el queso.
Espolvoreo de parmesano rallado y le pongo trocitos de mantequilla por encima.
Lo introduzco en el horno a 200° hasta que quede tostadito.


Normalmente lo pongo directamente en la mesa, pero hoy lo he colocado en una fuente para hacerle la foto. Menos mal que ya está aquí, porque al cambiarlo de plato se enfría enseguida.
¡Córcholis! Ya se lo ha comido y se ha sentado a la mesa esperando el primer plato.
Me voy pitando a servir el resto antes de que me muerda.